Jugadas 8 de fechas del rentado local, el Deportivo Cali busca salir de la disyuntiva. El camino de la improvisación que trazó el Comité Ejecutivo le trajo la suerte del semillero y ahora tienen que decidirse por ella. Las mejores posibilidades para estos directivos está en recoger los frutos de la antigua administración: Otoya, Martínez, Cruz y Arboleda les dejaron los jugadores necesarios para triunfar.
Con la actual nómina se podía pelear los dos torneos en disputa. Este semestre el Cali podría apuntarle a una campaña que lo deje bien posicionado en la Copa Colombia, mientras quienes están listos arman el equipo que dará guerra en la próxima liga. Esto, sin perder de vista este cortísimo torneo, más por su irregularidad histórica que por el volumen de juego mostrado.
Hasta ahora no hay identidad, si acaso la primera pelea que da el Cali contra sí mismo es la del profesionalismo. Esto es una historia de nunca acabar. José Hernández trató de desterrar la vagabundería en sus primeros días como director técnico para después implementar una disciplina aún peor. Bernal, por el contrario, se olvidó de quien lo emplea y se trajo a viejos conocidos a quienes defiende a capa y espada. La disciplina está para los pelaos. Fue el Comité Ejecutivo, en reacción a los reclamos de socios e hinchas, el que tomó cartas en el asunto y pudo cambiar la actitud de Jorge Luis Bernal. Los resultados son favorables y están a la vista. En el partido contra Caldas, la mayoría de los jugadores tuvieron compromiso y profesionalismo. Con orden y huevos se pudo superar a una de las nóminas más caras del FPC. Eso sí, no fue vistoso para nada, pero esa no es una meta inmediata.
La hinchada tiene claro quienes son los profesionales, los que buscan el bien del Deportivo Cali. Ellos deben ser los inicialistas en los partidos que restan del torneo. El aura de los elementos mencionados puede contagiar a los que vinieron al Cali con intenciones distintas al trabajo. Los directivos no deben bajar la guardia porque sólo basta con una manzana podrida para perder lo ganado. Renglón seguido, la identidad.
Un tema difícil de abordar. La teoría de la Cultura Alternativa es que hay que empezar a ganar, con el módulo táctico que sea. Otros piensan que es mejor ir cimentando un juego que alegre la retina del exigente hincha azucarero desde el comienzo. Parece entonces que la identidad tiene categorías. La primera es la identidad ganadora, una que le ha sido esquiva al Cali desde hace tiempo. Incluso, algunos conocedores del fútbol hablan de una política de ganar uno sí y otro no en los años sesenta y setenta, con razones de tipo económico fortísimas. En épocas recientes, ganar es un beneficio más individual que colectivo o institucional. Los sindicatos que se solidificaron en la administración de Humberto Arias fueron el nadir de una situación insostenible para el fanático azucarero. Rodrigo Otoya no pudo solucionar por completo el reto que le presentó su administración, y aunque tuvo logros en el manejo de jugadores sindicalistas, en el último año decidió tirar la toalla. Afortunadamente, a las nuevas directivas les toca un poco más fácil y mientras no se dejen manipular del plantel desde el principio, podrán implementar una mentalidad ganadora en sus empleados.
Después está el nivel de la identidad táctica. ¿A qué quieren que juegue el Cali? Atinarán a mencionar un juego vistoso pero no saben qué es eso. Generalmente los equipos ofensivos son los que cumplen con este criterio. Y este es el principal problema del Comité Ejecutivo y el motivo por el cual no fueron capaces de armar la columna vertebral del equipo: quieren un equipo ofensivo, pero no pararon a pensar si era ganador, si tenía el suficiente equilibrio y jerarquía para pelear arriba. La directiva es demasiado romántica.
Posiblemente la mejor opción es plantear un esquema similar al de la cantera. Pero por ahí no arrancó este proyecto. Jorge Luis Bernal se la juega con un esquema conservador que depende de las individualidades, específicamente de las juveniles. Con el orden mostrado en Manizales, Bernal obtendrá victorias pero no logrará agradar a los hinchas de la vieja guardia. Eso sí, tiene un factor a favor, mientras los juveniles desplieguen fútbol con su talento individual, así sea a cuentagotas, habrá tiempo de espera. La idea tampoco es armar un equipo de picapiedras, al estilo de Alexis García. Al hincha hay que manejarlo con mucho cuidado, mostrar ganas, fútbol y obtener resultados.
Comienza el verdadero proyecto azucarero, con improvisación y después de haber superado obstáculos complejos. Los canteranos están en un gran momento y uno que otro refuerzo se consolida para armar media columna vertebral. Los aciertos vendrán en la medida en que las equivocaciones se corrijan y no se tomen decisiones ultrarradicales. Dado que esto es pura improvisación, todo es a ensayo y error. Entonces, si a Bernal se le ocurre volver con la pereza en la cancha, habrá que hablar con él para que corrija; no darle comienzo a los cambios de técnico cada 6 meses. Si un jugador no rinde, hay que hablar con él en Pance en vez de echarle al Segundo Piso encima. Las equivocaciones en esta coyuntura, llevan al Cali muchos pasos atrás.
A disfrutar de un equipo con ganas de triunfar y unos juveniles talentosos que brindarán un espectáculo aceptable. Después darán más fútbol, y con seguridad, vendrá con resultados. Mientras tanto, evaluar la respuesta de los jugadores en la cancha y el funcionamiento de un plantel que se está depurando de a pocos.
El sueño del Universo Azucarero es que las directivas por fin empiecen a creer en lo propio. El cambio de mentalidad ya empezó, por lo menos en algunos.
Temas propuestos
1. ¿Cómo vieron el camino del Cali hasta la octava fecha?
2. ¿Creen que el Cali ya sabe para dónde va en lo futbolístico?
3. ¿A qué y cómo creen que terminará jugando el Cali este semestre?
Obelisco
Imágenes cortesía de diariodeoccidente.com, golgolgol.net.