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Testimonio de un día histórico en el Deportivo Cali

 

Para este histórico día en el que el Deportivo Cali jugó su primer partido oficial en su estadio fui a ver el partido con un amigo. La entrada estuvo muy congestionada pues había muchos carros para una entrada única y muy estrecha. Desde ahí se notaba que las instalaciones están en obra negra. No hay ninguna señalización y mientras mi amigo fue a aparcar su vehículo yo fui a comprar las boletas. La única taquilla era una caseta pequeñísima asediada por una cola infinita; cerca a sus ventanillas se aglomerababa mucha gente queriendo colarse como de costumbre, y la policía montada - a las malas - controlaba con sus caballos a la masa que empezaba a exasperarse porque el partido iba a comenzar y la fila no avanzaba. Terminé comprando boletas revendidas de Oriental General (diez mil pesos más caras que el precio oficial de $15.000), pero si no tomo esa decisión, no entramos. El estadio, de verdad, está en obra negra: en Oriental no había energía y en todo el estadio las varillas de hierro sobresalían por encima de las vigas y columnas. Ya sentado en las graderías sí se nota que el estadio va ser espectacular, pero por ahora falta mucho.

 

Del partido, por mi ubicación en Oriental baja, no es mucho lo que puedo decir. En primer lugar, los dos equipos jugaban de verde y blanco. Creo que Quindío lucía unos tenues vivos amarillos en la pantaloneta, pero lo importante era que el Cali lucía camiseta verde, pantaloneta blanca y medias blancas y Quindío camiseta blanca, pantaloneta verde y medias verdes. Esta similitud en los uniformes no permitía ver bien las acciones; todo lucía confuso en la cancha.

 

El Glorioso se notaba "engranado" y lento, como si su periplo por Medellín hubiera dejado a sus jugadores sin energía. Me llamó la atención el planteamiento de Bernal con Charría y Escobar totalmente tirados a las bandas, prácticamente inmóviles en un sector muy limitado del terreno. A veces - sobre todo Escobar - hacían un esfuerzo para colaborar en defensa, pero la falta de energía era evidente en ambos. De verdad me preocupó ver a Escobar tan disminuído, sin la generación de peligro en ataque que tuvo contra Medellín. Su cansancio parecía a veces pereza y displicencia, al estilo  de Charria y por esto se ganó algunos silbidos. Carrillo batallaba arriba junto a Diego Álvarez, y Chará y Pérez marcaban en el medio. Pérez estaba lentísimo como siempre. La defensa lucía un poco errática pues Rodas y Villagra llegaban con peligro, aunque Cortés todo lo soluciona con su velocidad.  Domínguez volvió a ser el más destacado por su voluntad ofensiva. Chará, Calle y Zapata discretos.

 

Cuando mejor jugaba Quindío y la hinchada empezaba a exasperarse y a meterse con Charria, viene una jugada confusa en la que Álvarez y el arquero chocan en un balón aéreo; el árbitro pita penalti, expulsa al arquero y Álvarez sale lesionado con una fractura en la mano. Cobra Charría y es gol pero eso no lo salva de la presión de la hinchada que se metió con él hasta que fue relevado por Lisarazo.

 

En el segundo tiempo el Superdépor juega un poco más suelto. La superioridad numérica no se hace evidente. Valdés, que ingresó por Chará, hace algunos disparos de media distancia al arco cuyabro, siempre desviados. Sigo viendo que la pareja Valdés Pérez jugando como volantes centrales es terriblemente lenta, y temo que el día que enfrentemos a un equipo rápido y con manejo nos arriesgamos a salir mal librados si insistimos con ellos. Es que contrariamente a quienes ponderaron su actuación en el Atanasio, no vi bien a Valdés contra el DIM. La dupla Valdés Pérez juega retrocediendo por simple incapacidad para quitar y terminan casi que en línea con la defensa. Esto le permite al rival acercarse demasiado y generar faltas en el borde del área. Contra Quindío no se vio tanto pero el problema sigue ahí...

 

Carrillo se movió bien en la delantera en el segundo tiempo y Parra Cadena, a pesar de sus problemas de propiocepción, corrió para mantener ocupada a la defensa. Además, se hizo un golazo de media distancia que cerró el partido. Lisarazo entró por Charria y mostró buena disposición para ir al ataque. Juan Castillo no tuvo mucho trabajo pero estuvo atento y seguro en el par de balones en los que fue exigido.

 

En conclusión, vi un equipo sin punch, pero que ganó el partido simplemente porque su nómina es superior. Los jugadores estuvieron cansados por la exigencia en Medellín. La salida del estadio fue otro caos. En Oriental sólo había una escalera para evacuar y una montonera bestial. Para salir en carro más de lo mismo: trancón gigante producto de los peatones que obstruían la salida de vehículos; otros 45 minutos para llegar a la recta.

 

Así fue el primer encuentro oficial en Palma Seca.

 

 

Temas propuestos

 

1. Impresiones generales del partido: rendimiento individual, trabajo colectivo, árbitro central, cambios, etc.

2. Testimonios de un día histórico.

3. Matrimonio Bernal Charría.

 

Verdiblanco

 

Imágenes cortesía Leyenda.

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