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Editorial

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La crisis FIFA

 

En algunos círculos, a la Economía no se le considera una ciencia, porque al fin y al cabo y a diferencia de otras, entre más se sabe de la disciplina, más pobres hay en el mundo. Algo parecido ocurre con el arbitraje, entre más conocimiento de la filosofía y movimientos en el fútbol, y con el avance de la tecnología, más groseras injusticias se cometen. Bajo la excusa de "errar es humano", a la FIFA se le escabulleron en esa polémica premisa otras "situaciones" de la especie como el robo, la injusticia, el cinismo y la inequidad.  

El asunto arbitral es insostenible tal cual como está. El "brazo de Dios" de Luis Fabiano, avalado por un central que sí lo vio; el gol anulado a EEUU contra Eslovenia, y que significaba el triunfo y una vuelta heróica al marcador; el gol anulado a Quaggliarella, que tendría metida a una Italia recargada en octavos... Pero todo rompió en la segunda fecha de la eliminación directa: el gol que la anulan a Frank Lampard, un balón que entra casi un metro y que ni el central ni el línea vieron por más evidente que fue; y la anotación en fuera de lugar de Carlos Tévez que desequilibró la balanza de un partido que se inclinaba para la victoria Mexicana. Y es cierto, Inglaterra, gol o no, no tenía como pasarle por encima a Alemania, y que la regla de no permitir repeticiones en los partidos para tomar decisiones es clara, pero no son motivos suficientes para mandar el juego limpio a la basura.

 

Por su falta de liderazgo y un sobrado interés económico, Joseph Blatter volvió el Mundial de Sudáfrica un mamarracho. Lo de los árbitros, es cada vez peor y desde la FIFA no se hacen gestiones para evitar tantos errores, cada vez más evidentes y acomodados. El fútbol, por más que se diga lo contrario, no es un juego. Albert Camus decía que en las únicas ocasiones en las que se sentía francés era cuando jugaba su selección. En un Mundial se invierte mucho, y el destino de quienes han puesto tanto esfuerzo por triunfar no puede quedar en manos de centrales que por sus decisiones, no parecen humanos. Y están el Jabulani, las canchas, el favorecimiento a los equipos taquilleros, la identidad futbolística perdida de las naciones, la vuvuzela, todo lo que empaña el gran marco del deporte rey.

 

Si así es en el Mundial, qué se puede esperar del FPC. Donde la DIMAYOR quiere "salvar" a los equipos que más daño le hacen a la credibilidad del fútbol, todo por mantener los ratings televisivos. Un campeonato donde los arbitrajes están amañados desde hace más de 30 años y que se la ponen bien difícil a los equipos que no manejan como filosofía la corrupción que otros aceptan como forma de vida. Y por eso la Copa Clinton, nuevo y adecuadísimo nombre para la Liga Colombiana porque la gran mayoría de "clubes" tiene algo que ver con la infame lista del expresidente estadounidense. Alguna vez se propuso que el único club honesto del FPC, el Glorioso Deportivo Cali, liderara una campaña ante la FIFA para destapar la olla podrida del rentado nacional. Después de Sudáfrica, no quedan muchas esperanzas. El fútbol va por el mismo camino del boxeo, donde todo parece arreglado y a nadie le importa mientras el botín dé para repartirle a todos los involucrados.

 


 

Una de las mejores imágenes del Mundial hasta ahora: Heinze y la cámara.

 

Temas propuestos

 
1. ¿Quiénes son los culpables de lo ocurrido en Sudáfrica?

2. ¿Qué hacer para que prime el juego limpio?

3. ¿Por qué la FIFA es tan vehemente para negar el uso de la tecnología en el fútbol?

 

Bonus track

3. Selección ideal del Mundial hasta ahora.



Obelisco

 

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El protagonista es el balón

 

La FIFA se equivocó. En su afán por crear ambientes llenos de goles, sacrificó la técnica y control por los errores y bloopers. Antes, se había pensado en aumentar el tamaño de las canchas, quitar el fuera del lugar, el saque de banda con el pie. Pues finalmente lo lograron, y el resultado fue el Jabulani

En la escuela primaria, cuando algún niño no tenía el talento para sobresalir en la cancha, le echaba la culpa a los guayos o al balón. De gran concretismo, lleno de premisas falsas. La realidad hoy, por tonta que parezca, es que la FIFA se tiró el Mundial con el Jabulani. Es increíble ver que jugadores con una técnica exquisita comprobada como Lionel Messi, Kaká y Cristiano Ronaldo tengan tantos problemas para manejarlo. Es común ver que el balón se va largo, que con cualquier contacto salga volando por los aires como un zepelín, que produzca efectos absurdos con toques mínimos.

Jugar en el primer cuarto de cancha se volvió un peligro. Los defensas centrales, tal vez los menos técnicos, sufren cuando les devuelven un balón. Demichelis  es un claro ejemplo, regaló un gol contra Corea del Sur porque la pelota se le fue larga. Y hay varios otros.

El Mundial parece de amateres, y en parte la culpa es del Jabulani. Pero tampoco hay que descartar otros factores como los directores técnicos, la inmadurez de los futbolístas, la falta de identidad de los equipos (especialmente los europeos) y los árbitros (tema para otra ocasión). En el asunto de los entrenadores, el gran campéon es Raymond Domenech, el "Cheché" francés, de quien Zidane dice que no es un director técnico. Con Anelka tuvo su primer problema, el punta de la selección lo mandó para el carajo porque Domenech le pidió más corazón en sus actuaciones. Y es que pedirle amor por la camiseta a un jugador que no quiere ni a la máma es muy complicado. Si el asunto era por meterle polenta a la delantera, tenía que llamar a otro. Lo que hizo con Gourcouff es llamativo, lo quemó. Creyó que el volante del Bordeaux era un 10 clásico, el reemplazo natural de Zidane. Una locura, porque los 10 sólo existen en la cabeza de los románticos. Gourcouff es un media punta, estilo Kaká, que además resuelve en la táctica fija. Jugando libre, como organizador, pierde importancia. Por el contrario, abierto en la banda, acompañando a los delanteros, mostrando potencia en el espacio, es donde marca diferencia. Por último, la continuidad del paquete de Govou como 10, demuestra la idiotez de un técnico que sabe más de astrología que de fútbol. Otro que sobresale por sus pifias es Fabio Capello, quien trata de imprimirle un toque italiano al fútbol inglés. No pudo. Los jugadores se pararon, como cualquier sindicato en el Deportivo Cali, posiblemente por no bancar al célebre arquero Green. Es inverosímil que una selección poderosa como Inglaterra tenga en punta a un elemento como Heskey. No hay derecho. Paul Le Guen, el adiestrador camerunés, famoso por sus logros con el Olympique Lyonnais, creyó que su delantero más importante era más útil como volante por derecha que como punta, siguiendo el paradigma trazado por Mourinho. Diego Armando Maradona sobrevive por el talento de sus delanteros. Tiene la ventaja  que ningún otro equipo tenga tanto desequilibrio en el frente de ataque. Pero en defensa, alinear a futbolistas como Jonás Gutiérrez, que no parece jugador de fútbol, Heinze y Walter Samuel, demuestra su incapacidad para entrenar tanto talento. 

En el tema inmadurez, el premio se lo llevan los serbios. Dos penaltis por manos que cometerían primíparos en campeonatos de barrio son el testimonio de la falta de seriedad en una instancia definitiva. Una de ellas cometida por un jugador de mil batallas que milita en una de las escuadras más serias del mundo: Vidic. El porqué de este fenómeno, es tema para mayor análisis. 

En cuanto a la identidad de los equipos europeos, se empezó a perder desde la Ley Bosman. Los países no tienen una unidad de pensamiento, una misma filosofía porque juegan en diferentes partes del mundo y se tienen que adaptar a la metodología de un técnico de otra latitud. Sólo aquellos que mantienen la identidad como los alemanes o los italianos muestran algo coherente aunque los resultados no los avalen. España, basado en la identidad catalana del FC Barcelona ha mostrado su juego de toque, pero recuperó su pobreza mundialista, una que se pensaba superada después de la Euro 2008. La estrategia ganadora sin duda está en la incorporación de la multiculturalidad, y en esto lleva ventaja Suiza de la mano de un sabio del fútbol como Ottmar Hitzfeld.

No todo ha sido malo. Paraguay tiene un fútbol con dinámica y variantes ofensivas. Alemania muestra movilidad, precisión en los relevos, rapidez y a un jugador que bien podría ser el 10 moderno: Mesut Özil. Serbia y su 4-1-4-1 tiene a una promesa (Krcic) y un crack (Stankovic). Brasil ya despegó, de los pocos, sino el único equipo que no necesita abrir la cancha para generar espacios. Tener a Robinho, Kaká y Luis Fabiano en una baldosa es complicado por su gran calidad técnica, y por eso goles como el primero contra Costa de Marfil. Dinamarca tiene la claridad para el cambio de frente y el desborde con sus volantes externos. México, de la mano de un exjugador como Cuahtemoc Blanco (¡Bonilla, volvé por favor!) pudo por fin imprimirle pausa al vértigo de Giovanni Dos Santos y compañía. Uruguay, equipo templado, guerrero, que no da balón por perdido, tiene sus esperanzas puestas en Diego Forlán, delantero de gran categoría y liderazgo.

Por lo visto en la nefasta primera vuelta y parte de la muy prometedora segunda, el Mundial de Sudáfrica puede quedar en manos de un desconocido. Los sistemas ultradefensivos pululan, el 10 clásico firmó su certificado de defunción (así acá en Colombia quieran a zombies como los Giovannis), y los taquitos, túneles y demás florituras dieron un paso para que entraran la movilidad, la búsqueda de espacios, el toque de primera, la potencia y velocidad. Eso es lo que hay en el mundo, es la evolución, y como tal hay que aceptarla. 

Temas propuestos

 
1.
El Jabulani.

2. ¿Qué pasa con los equipos europeos?

3. Mejores y peores del inicio del Mundial.



Obelisco

 

Imágenes cortesía de juboz.com, spox.com y somoswii.files.wordpress.com


Pancho Villegas's picture

Luces y Sombras del Mundial

 

Todos hablan de los favoritos: Alemania, Argentina, Brasil, Francia, Holanda, Inglaterra. Del actual campeón, Italia, más bien poco. De España por su arrolladora clasificación.

Son los protagonistas de esta fiesta de multitudes, como también lo son sus figuras. Lionel Messi, vedette del momento, quien puede ponerse a la par de Pelé y Maradona en este Mundial. Un diario argentino tituló del equipo de Maradona: “Messi y 22 más”.

Pues veremos a Messi y otra constelación de jugadores: el también argentino Tévez, los brasileños Kaká, Robinho, Elano y Baptista; el portugués Christiano Ronaldo; los italianos Di Natale y Buffon; los franceses Henry y Ribéry; los ingleses Defoe, Joe Cole y Rooney; los españoles Casillas, Xavi y Villa; los uruguayos Castillo (Deportivo Cali), Gargano y Forlan, y faltan nombres...

Pero poco o nada se menciona a otros equipos que frecuentan mundiales y parecen estar en la sombra mediática. Comencemos por los africanos que al fin y al cabo están en su continente y han exhibido buen fútbol, pero que generalmente se quedan en la segunda y tercera rondas. Los más conocidos, Camerún y Nigeria, pueden ser protagonistas. Por cortesía habrá qué citar al anfitrión Suráfrica.

De Europa no lucen por ahora Serbia, Eslovenia y Eslovaquia. Recordemos que estos países surgen de la separación de Yugoslavia (Serbia y Eslovenia) y de Checoslovaquia (Eslovaquia), selecciones que siempre fueron muy fuertes. Portugal y Suiza también deben animar.

Estados Unidos y México han estado presentes en los últimos mundiales y no son propiamente peras en dulce. Algo parecido podría decirse de Corea del Sur por Asia y de Paraguay por Suramérica. Agregaría a Chile gracias a Bielsa, y a Uruguay por respeto a un excampeón.

Para nosotros, Colombia es el gran ausente. Hemos participado sólo en cuatro mundiales de fútbol.

Lo más destacado de la actuación en Chile 1962 fue el empate a cuatro goles con la Selección de la Unión Soviética del mítico arquero Lev Yashin. El costeño Marcos Coll marcó un histórico gol olímpico esa tarde en Arica. El Deportivo Cali aportó con su puntero derecho Germán “Cuca“ Aceros, quien anotó uno de los goles.

Reaparecimos en Italia 1990. Fue la única ocasión en que pasamos a octavos de final. Para destacar, el empate a un gol con Alemania –que sería el campeón- y aquella agónica e inolvidable combinación entre "Bendito" Fajardo, Pibe y Rincón. Previamente se había derrotado 2-0 a Emiratos Árabes y perdido con Yugoslavia 0-1. En la fase siguiente, ante Camerún, una payasada irresponsable de Higuita terminó con la ilusión.

Cuatro años después llegamos a Estados Unidos como favoritos, gracias a un pronóstico calenturiento de Pelé. De entrada, Rumania desenmascaró la falsedad de “tener el balón”: 1-3 con el balón en los botines de los colombianos casi todo el partido. Contra Estados Unidos ocurrió una especie de apocalipsis que develó el bajo mundo presente de amenazas, apuestas y muerte. Lo que pudo ser un importante triunfo 2-1 ante Suiza pasó inadvertido, con la destacada actuación de Harold Lozano a quien Maturana tenía como suplente de “Barrabás” Gómez.

En 1998, Bolillo al mando, pasamos con más pena que gloria por Francia. Un triunfo apretadísimo ante Túnez por la mínima con gol de Léider Calimenio y sendas derrotas ante Rumania e Inglaterra nos dejaron por fuera. Rebelión, fuga y regreso del “Tino” dejaron su impronta y condimentaron la eliminación.

Doce años después de nuestra anterior participación mundialista, se da la fiesta en Suráfrica donde no estamos del todo ausentes. Las cámaras del espectáculo que verán millones, enfocarán por momentos al llanerito Oscar Julián Ruiz, quien quizás pueda ser el mejor árbitro del mundo por la extraordinaria capacidad de resolver partidos a su antojo de manera imperceptible.

También veremos tomas del caleño Reynaldo Rueda, quien ha llevado a Honduras a la fiesta mundialista. Dirigirá a la “Cenicienta” del Grupo H ante el favorito España, la difícil Suiza y el Chile de Bielsa. Le deseamos al equipo de Rueda más que una digna actuación.

Quizás no pase inadvertido por sus calidades de ruidoso locutor deportivo el Embajador de Colombia en Suráfrica, Edgar Perea, más que excelentísimo como corresponde a las dignidades diplomáticas, un personaje extravagante. Qué pena con Suráfrica.

En la feria de vanidades, seguramente estarán también en las tribunas VIP de los estadios el filósofo Maturana y su pupilo Bolillo, por cuenta de la Federación. Los de las gestas en Italia 90, EEUU 94 y Francia 98, quienes están nuevamente al frente de nuestra Selección básicamente con el mismo discurso de los años noventa.

 

Temas propuestos

 
1.
¿Se "empelotará" Maradona en el obelisco de Buenos Aires?

2. ¿Surgirá de las sombras alguna sorpresa en Suráfrica?

3. ¿Será el Mundial la consagración de Messi?

4. ¿Cuál será el colombiano más destacado del Mundial?



Don Pancho

 

Imágenes cortesía de espectador.com.


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La hermosa subjetividad del fútbol

 

Estamos ad portas de un nuevo campeonato mundial de fútbol y el mundo esta cerca de paralizarse como lo hace cada cuatro años.

 

En medio de esta ansiedad que me asalta porque comience ya, me empecé a preguntar como llegué hasta aquí y por qué esta pasión por el fútbol...

 

¿De dónde sale este apasionamiento que brota espontáneamente? ¿De dónde sale este decantar de emociones y lealtad hacia los colores de un equipo?

 

Es un misterio el poder subjetivo que tiene el fútbol. Dirán que es una herencia genetica tribal que llevamos en el subconciente.  Esto se lo dejo a los psicoólogos.

 

Para mí es una cuestion de piel, de comunión, de reacción intuitiva hacia una camiseta.

 

Cuando Álex Gorayeb llegó del Libano,  unos amigos lo llevaron en Bogotá a ver un partido Cali – Millos.   Preguntó quienes eran los de verde y fue amor a primera vista (para fortuna nuestra).

 

A pocas cosas en la vida le es uno más fiel que a su equipo de fútbol. Por experiencia propia lo puedo ver en mi caso con el Deportivo Cali.

 

Pasión que viene desde las remotas epocas en que para saber el resultado de tu equipo tenías que pegarte a la radio todos los domingos por la noche y esperar que le llegara el turno a la plaza donde jugaba para oir el resultado y la descripción del juego.  

 

Me acuerdo de la primera transmisión en directo por TV de un partido de fútbol en Colombia: Final de Sudamericano por el título entre Colombia y Uruguay con nefasta actuación del arbitro. Sí, desde esa época se anda en eso.

 

Las primeras transmisiones por radio en directo de los mundiales de Chile e Inglaterra parecían magia para nosotros los picados por el bichito del fútbol.

 

Las transmisiones desde Chile de Colombia vs. Uruguay, y el inolvidable Colombia vs. Unión Soviética paralizaron el país.

 

Y cómo olvidar el momento culminante de la primera transmisión en directo por TV del mundial de México.

 

Ver en acción en vivo y en directo a aquellos míticos nombres conocidos únicamente por radio y prensa. Pelé, Beckenbauer, Banks, etc., etc., etc.

 

Y en medio de la pasión por el futbol viene,  por encima de todo, el fiel seguir al equipo amado. Deportivo Cali.

 

Irracional. Incondicional. Inexplicable.

 

¡Cómo han cambiado los tiempos!

 

Los medios de comunicación han empequeñecido el mundo hasta el punto de poder seguir campeonatos en todas partes del planeta en vivo y en directo, permitiéndonos observar a nuestros ídolos en acción permanentemente.

 

La pasión del seguidor a una divisa no conoce diferencia  de razas, ideologias políticas o religiosas. Todos unidos por el amor a una camiseta. Lástima que también se heredara el enfrentamiento tribal, pero esa es otra historia.

 

Qué hermoso es ser parte y seguidor de un equipo de fútbol.

 

Más cuando se trata de un equipo como el Cali, cosido a la historia de la ciudad en la que crecí, tengo las memorias de mi juventud  y adoraré por siempre: La Sultana del Valle, mi amada Cali.

 

Y a disfrutar el Mundial se dijo.

 

Un abrazo a todos/todas los seguidores del Deportivo Cali.

 

La gente pasa, las instituciones quedan. Los tiempos gloriosos volverán.

    

Hincha Caleño

 

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El amor es más que eso

 

Ser del Deportivo Cali es entender la vida de una forma especial. Es un modo diferente de plantearte la vida, de enfrentarte al día a día. Quizás no es la forma más fácil pero sí la más apasionante. Nacer azucarero significa saber ganar, pero también saber perder. Significa apoyar a tu equipo siempre, pase lo que pase, en los buenos momentos y en los peores.

A nosotros no nos gusta perder, pero no medimos nuestro sentimiento por los títulos logrados nuestro amor va mas allá, pues esta pasión la llevas siempre, allí donde estés: en el colegio, en la universidad, en casa, en el trabajo, en tu lugar de vacaciones… Es, en definitiva, ser fiel con uno mismo. Ser del GLORIOSO es tener una serie de valores fundamentales en la vida, porque las cosas no se consiguen fácilmente sino a costa de lucha y sacrificio, a veces en contra de viento y marea. Es reivindicar el derecho a ser diferente, preferir la incertidumbre a la seguridad, la humildad a la arrogancia.

Ser Hincha del CALI. No hay más explicación para algo tan grande, para algo que se lleva en lo más profundo del alma… un sentimiento, una pasión, un amor por unos colores……. Hace 5 años cuando el título tocó las toldas de nuestra gloriosa institución viví una anécdota inolvidable: era nuevamente mi barrio teñido de verde, la cuadra cerrada, pólvora, fiesta, alegría al son del Pachito Eché cuando de pronto una ambulancia ingresaba entre la multitud. Todo quedó en silencio. Paró en la casa de un gran amigo de mi padre; un hincha a morir de nuestro glorioso Deporcali y sí señores los paramédicos entraron y sacaban en camilla a este gran hincha que había sufrido dos pre infartos, el silencio abrumaba…. ¡¡¡¡¡¡¡¡Cuando de su voz salieron las palabras que aun no saco de mi mente !!!!!!!! Su mano en el corazón y al aire llegaba aquella frase de ¡¡¡MATAME CALI MATAME CALI!!! Lo repetía una y otra vez con más ardor, cariño y ese sentimiento inexplicable que solo nuestro corazón entiende.

Con esto solo quiero recordarles nuestra esencia, que no olviden que pasarán los jugadores y sus dirigentes pero nosotros siempre estaremos ahí, esto es un llamado a que sin importar la tormenta volvamos al frente de ataque pongamos el pecho y saquemos esto adelante. Rodeemos a CRUZ y ARBOLEDA, al estadio hay que meterle mínimo 18.000 en cada partido. No terminemos pareciéndonos a los perros de la otra acera que solo se montan en el bus del triunfo... Debemos construir con este amor unos cimientos fuertes y alzar al viento la gloria que invade esta gran INSTITUCIÓN.

 

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ MATAME CALI, MATAME CALI!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 

Temas propuestos

 
1.
¿Prevalece el sentimiento original por el Cali que consolidó Don Álex Gorayeb? ¿O el "todo vale" hace presencia cada vez más fuerte en las toldas azucareras?

2. ¿La hinchada azucarera acompañará en el estadio después del Mundial de Sudáfrica?

3. Comentarios generales sobre la entrada.



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Imágenes cortesía de frenteradical.com y latribunadelfutbol.com.

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Fiebre de humo

 

Mucha gente compra todo lo que le venden. Los medios no pueden perder y deben magnificar cualquier cosa con tal de que su publicidad sea eficaz. En el fútbol es igual y cada día que pasa es más evidente. Por ejemplo, de la semifinal y final del FPC se han dicho maravillas. Umaña un gran técnico y motivador, García el más táctico, y gran parte del país futbolístico lo cree. Uno de los dos quedará campeón, será propuesto para la selección Colombia y los equipos grandes del país. Su manera de jugar será ponderada en Internet, radio y televisión. La realidad, la final es el corre corre de Umaña contra los picapiedras de Alexis. Comparativamente con lo observado en torneos internacionales como la Copa Libertadores y la Champions League,  ni uno ni el otro sobreviven una primera ronda. El fútbol mostrado por ambos equipos es paupérrimo desde todo punto de vista. Obviamente la gente se emociona viendo los pispirispis de Giovanni Hernández y a los ñeros corriendo desesperadamente por el terreno de jueg0, y creen que eso es fútbol bien jugado. También que echarse atrás a esperar y dar leña para luego contragolpear tímidamente es algo que ganará de nuevo la Copa Libertadores para algún equipo colombiano, cuando recientemente, y por la misma razón, la CONMEBOL decidió darle valor a aquellos que salen a atacar y no a colgarse de los palos cobardemente.

No sería grave que esto quede como premisa para dos entidades privadas como Junior y Equidad, el problema es que se extrapola sin un análisis concienzudo a la selección mayor, y para los hinchas más desprevenidos, al Deportivo Cali. En Colombia se vio en el reciente partido de fogueo contra Sudáfrica. Los comentaristas no dejaron de echarle flores a Giovanni Moreno, que al igual que en el FPC, estuvo más en el suelo que distribuyendo juego o creando peligro. Javier Hernández Bonnet, que después de Esteban Jaramillo, es el lamezuelas más descarado del periodismo deportivo "especializado" nacional, no se quedó con nada y ponderó el cobro de tiro penalti de "Torombolo" como si fuera la tijereta de Negrete en el Mundial de México. "¡Qué categoría para cobrar la pena máxima! ¡Qué amague el que hizo para distraer al arquero!" Y obvio, hay quienes le compran a Hernández Bonnet, siendo ese un partido amistoso, donde no se juega nada y la presión del cobro es inexistente. Lo hubiera podido botar con casi ninguna consecuencia, pero hacerlo no significa que "Torombolo" es mejor que Zico, Platini, Maradona o Baggio, quienes cometieron el pecado de errar penaltis en instancias definitivas. A ningún jugador lo contratan para cobrar penas máximas. Al fin y al cabo, esto no es fútbol americano. También se sobredimensiona la actuación de Adrián Ramos, porque dizque luchó. Un jugador que descendió al Hertha Berlin, convirtiendo 5 goles en los últimos 6 meses, por lo menos 3 de ellos enteramente decorativos. Y así para varios otros.

Hernán Darío Gómez dio las explicaciones del caso, todas muy flojas, las mismas de antes como diría Jaime Garzón:  "Que esto es un proceso, que estamos aprendiendo, etc.". Sería absurdo que Gómez no clasifique a Colombia al Mundial de 2014, con los mismos cupos y sin Brasil en la competencia. Pero no hay que descuidarse, porque de seguir comprando propaganda, el país futbolístico pensará que Colombia es más que Perú, Ecuador y Venezuela, naciones que han mostrado mucho más en torneos internacionales recientes que los del FPC.

Queda el Cali. Seguramente un sector de la hinchada pedirá al técnico ganador del FPC, sea García o Umaña para el banquillo del Superdépor. Algo usual, porque la moda no incomoda. Unos pedirán que Umaña les enseñe a los pelaos a correr desaforadamente y que peguen con mala intención, como suelen hacerlo sus equipos. Otros querrán el murciélago y los picapiedras de Alexis. El afán de títulos nubla la visión, la objetividad, en un equipo que exige juego ordenado, vistoso y leal. Y es que el FPC despista mucho. Desde Víctor Luna, hasta Jaime De la Pava, técnicos medio0cres, han logrado títulos. De la Pava incluso levantó 3 trofeos de liga. Pero al ver sus actuaciones en torneos internacionales, la realidad se vuelve evidente. No tienen la pasta para dirigir un equipo que por su historia y filosofía debería pensar en grande.

En el ojo del Huracán, el Centro de Gestión Deportiva. Conformado por la nueva Junta para definir los derroteros futbolísticos del Glorioso. En materia de orientación hacia la hinchada está fallando. No hay un consenso sobre lo que se debe traer en cuestión de refuerzos.  Existe la campaña de traer dos 10 clásicos, un esquema obsoleto en más de medio mundo hace como 20 años. En consecuencia, no sería raro que algun sector de la afición azucarera, probablemente los más veteranos, pidan que vuelva el esquema de 5 delanteros, como en épocas del legendario Rodillo Negro. En la mediocridad del FPC, cualquier cosa es posible, y con dos 10, cinco delanteros, corre corre, picapiedras o demás inventos de los equipos locales se puede lograr la estrella. De ahí, el atraso tan dramático en el rentado nacional, y que la prensa sigue vendiendo como la identidad, la sensibilidad del jugador colombiano, la que entiende el hincha. Es hora de voltear la página y volverse serios.

El Cali necesita reorganizar su defensa. Un central con experiencia, un líder táctico que todavía esté vigente; un 5 que tenga quite y manejo y un volante veterano que pueda cerrar partidos, meterlos al congelador o calmar los ánimos cuando el equipo está desesperado. No necesita más, no hay que traer cometas del extranjero, jugadores sin presente. Hay que armar una columna vertebral sólida y rodearla de lo que hay en el semillero y de jugadores rendidores. Aceptando las sugerencias de Cruz y Arboleda, pero a la vez orientándolos porque, a pesar de ser de la casa, conocer la entraña del Cali y su sentimiento, son técnicos que apenas empiezan en la liga profesional y necesitan colaboración. Tampoco se les puede dar carta blanca, error que ya debió aprenderse de la era Bernal y que fue advertido en la Cultura Alternativa.

¿Cuáles deben ser los nombres? No importa, lo que interesa es que se copen las posiciones importantes. Además, hay llenarse de paciencia. En la era Otoya la hinchada aprendió que las contrataciones no estaban definidas hasta que el jugador estuviera entrenando en Pance. Con la Junta Sancochera, la situación cambió drásticamente después del caso Gonzalo Cabrera. No hay seguridad de que un refuerzo esté oficialmente en el Cali hasta que juegue un partido de liga o copa o, si no juega, que se lesione con la camiseta verdiblanca. No vale la pena entrar en el juego de la prensa y el mismo Comité Ejecutivo sobre los refuerzos. Hay que esperar qué llega y ver su desempeño en la cancha. Rogando que no existan cometas y que el Centro de Gestión Deportiva sirva para algo más que dar charlas "educativas" entre semana.

En este momento, más que los nombres, los socios deben vigilar el proceso de contratación. Después de pasadas experiencias con las adquisiciones de Ernesto "Nayar" Roa y las pifias de Celín, no queda de otra. La sensación es que existen intereses particulares  y por eso no se puede bajar la guardia. La afición no puede continuar ilusionándose al vaivén de las maniobras de distracción de la prensa y el Comité. La hinchada azucarera es diferente y debe vacunarse contra el contagio por la fiebre del humo.

 

Temas propuestos

 
1.
¿Cuál debe ser la actitud de socios e hinchada sobre la conformación del Deportivo Cali II-2010?

2. ¿El hincha del Cali sigue comprando humo? ¿Se conformó con la mediocridad del FPC?

3. Comentarios generales sobre la entrada.



Obelisco

 

 

Imágenes cortesía de terra.com.co, futbolsiemprefutbol.com y radiosantafe.com

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Una visita más a la ciudad de hierro

 

Las boletas para el carrusel se venden cada semestre, y como niños, los hinchas del Cali compran y se montan con gran felicidad como todos los años. Empieza con una pretemporada que promete, con unos "refuerzos" que pintan bien porque tuvieron un pasado con algún grado de gloria y que lo ratifican rompiéndola en los amistosos.  El Comité Ejecutivo se llena la boca prometiendo títulos, autoalabándose por el "gran esfuerzo" que significó armar el equipo. La hinchada se ilusiona. Luego vienen los primeros partidos y el equipo no luce  como se esperaba. Los refuerzos caminan la cancha, el técnico se excusa en el poco tiempo al frente del equipo y en cuestión de 8 ó 9 fechas presenta una nómina titular que nunca tuvo en sus planes. Los resultados llegan a cuentagotas producto de la labor de los juveniles o refuerzos desconocidos. Y llega el Huila, con 10 hombres por la expulsión de Bréiner Benalcázar y en los minutos finales propina el golpe certero. 

Cambio a los carros chocones. Igual, son propiedad de la feria y están diseñados para eso. Difícil acabar con lo construido, si es tanto y tan sólido. Al principio, esquivar uno que otro problema con mucho verso. Luego, cuando el choque es inminente, sonreirle a los que vienen de frente y esperar con cara de tragedia la próxima colisión, que luego será tomada con buen humor. ¿Cuál es la vida útil de un carro chocón? Ni idea, pero seguro que no aguantan tanto y tan duro. Jugar a los carros chocones con el patrimonio institucional es algo que no puede continuar. Fueron 4 años de Otoya, otros 4 con Celín y no queda nada para el socio o el hincha. El conductor, bien gracias, se va para su casa sin visos de culpa o dolor.

Con mayor experiencia y ganas de más y mejores emociones, el turno es para la montaña rusa. La afición la conoce muy bien, por eso prefiere una cada vez más empinada, más rápida y más miedosa. Triunfo contra Caldas, felicidad total; empate contra la Delincuencia, hecatombe;  victoria abultada contra un Chicó que suma y suma, tristeza porque no se ganó con chilenas, taquitos y demás florituras; derrota contra el Huila en su patio, tragedia descomunal. Mañana, victoria contra Santa Fe y vuelven las esperanzas. El fin de semana, Óscar Julián acaba el sueño del primer semestre.

De vuelta a un carrusel que brinde sosiego después de tantas emociones ya para terminar el paseo; el círculo conocido. El técnico se torna temeroso porque los resultados no lo sostienen y empieza a defenderse más de la cuenta. La mejor salida: echarle el agua sucia a los jugadores, que no se quedan cruzados de brazos y se sindicalizan (ojalá no con el visto bueno del Comité) para sacar al técnico. Los directivos, ante el fracaso inminente, se lavan las manos con el popularísimo "es que le trajimos todo lo que nos pidió". La hinchada se queja de la falta de entrega y profesionalismo de los jugadores,  de la contratación de un técnico que no ha ganado nada o de equipo chico. La prensa pesca en rio revuelto. Todo es un desastre.

Lo que debía terminar en un paseo de diversión y paz, no cumple su cometido. El suculento sancocho que vendieron antes de ingresar a la feria, y que se sabía no había que tomar, causa una tremenda indigestión que finaliza con náuseas, vómitos y una aversión por volver a los juegos mecánicos. Pero en la próxima visita a la ciudad, todo se ha olvidado y quienes no pierden la fe, convencerán de volver. Más cuando hay sancocho de por medio.

Esto parece un montaje.

Hay que romper el círculo vicioso, y con esta directiva no fue.


Temas propuestos

 
1.
Impresiones generales del encuentro.

2. ¿Cuántas veces se repite esta historia y cuántas veces hay que tolerarla?

Bonus track: ¿Esta directiva sabe alguito de fútbol?



Obelisco

 

 

Imágenes cortesía de parquenacionaldelcafe.com y makers.wordpress.com.

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Un exclásico Verdiblanco (Parte 1)

 

Por razones de seguridad, la Gerencia General del Glorioso Deportivo Cali ha decidido que el ingreso para el próximo exclásico entre Azucareros y Delincuentes, sea exclusivo para los hinchas Verdiblancos. El control policial de las barras bravas, dado el cierre de las tribunas populares, es complicado y la gendarmería no se compromete con la seguridad de tan promocionado espectáculo.

Las reacciones no se harán esperar. Muchos hinchas verdiblancos aún consideran que este es el mismo clásico que verdes y rojos jugaban antes de 1977. Todavía creen que la Delincuencia es un equipo del Valle del Cauca y que representa a todas las instancias de la vallecaucanidad. Los tiempos son otros y hay que empezar a entender varias cosas.

El otrora clásico carece de sustancia. En el Deportivo Cali, el sentimiento general ha cambiado, el hincha no acompaña porque las barras bravas le han dado un tinte de violencia a los partidos que, como consecuencia, alejó por completo a la familia vallecaucana. También hay que decir que la sociedad caleña segrega a los rojos. Su oscuro pasado de narcotráfico y testaferrato, bien visto en la década de los ochentas, no tiene el mismo "prestigio". El verdiblanco prefiere no inmiscuirse con personas de dudosa reputación. Eso se ve claramente en el Segundo Piso de Occidental. Algunos socios, alejados de los estadios por múltiples razones, regalan sus boletas al empleado hincha de la Delincuencia.  Es entonces cuando al ingresar a Segundo Piso se observa una fauna roja  con la que el socio de antaño no quiere absolutamente nada. Se forma un círculo vicioso que sigue alejando aún más al socio de Segudo Piso.  Cabe agregar que - como siempre se repite en la Cultura Alternativa - el caleño raizal no le paga un peso a la Delincuencia, cuando es suya la taquilla del exclásico.

El plantel de jugadores también le pone su granito de arena a la situación. A pesar de la avasalladora ventaja del Glorioso sobre la Delincuencia, los jugadores del Cali ya no sienten este partido como un clásico. No corren, juegan con displicencia y ven al contrario por encima del hombro. Esta actitud poco profesional le ha causado varias verguenzas al Superdépor. Aunque la superioridad del Cali es indiscutida (muy cercana la victoria 100), y la pequeñez de la Delincuencia tan minúscula, no se compadece que el plantel sea tan falto de profesionalismo. Por más pequeño que sea el rival, siempre habrá que jugar respetando a la institución Verdiblanca y su hinchada, así la que esté al frente sea la misma Delincuencia.

La  DIMAYOR también tiene gran parte de la culpa el asunto. Los clásicos se volvieron comunes. El partido se juega mucho, por semestre se pueden dar hasta 8 encuentros. La expectativa se pierde. En otras latitudes esta expectativa se respeta. Boca y River se ven las caras si acaso dos veces en el año; Real Madrid y Barcelona igual. Y todo se debe a que la "jornada de clásicos" en el FPC es clave para los ingresos de los equipos, especialmente los chicos, y por ahí se empiezan a equivocar los dirigentes de la DIMAYOR.

La Delincuencia no es la misma mechita de antes. Es un trapo desteñido, desdibujado y señalado por su compinchería con la tragedia que le quitó identidad a la ciudad (el narcotráfico). Ya ni siquiera tienen seguidores fuertes en Cali, la densidad de fanáticos se encuentra en Bogotá. Ahora, perseguidos justamente por la ley (Lista Clinton), presentan a un equipo pobre en figuras y que no juega a nada. Este año deambulan el país en busca de un estadio donde jugar; su sede "campestre" está a la venta. En la cultura del hincha verdiblanco (no así en la cancha) dan pesar. Por eso los fanáticos azucareros sienten que es mejor sacarlos de su desgracia y enviarlos a la B.

Un sector de los azucareros piensa que mientras la Delincuencia esté así, no será beneficioso para el Cali. Que lo mejor sería una Delincuencia fuerte. Una falacia ya suficientemente comprobada. Cuando la Delincuencia se robó el último título, no hubo ningún tipo de reacción en las huestes verdiblancas. No pasó nada. Los destinos de ambas escuadras van por su propio camino y cuando se encuentran, el camino sigue igual y las instituciones, siguen igual.

Sin embargo, todavía hay una sensación de revancha en el corazón de los azucareros. Los hurtos de la Delincuencia fueron demasiados, la violencia y la trampa que ocasionaron en el fútbol marcaron una época oscura, la más oscura de la historia del FPC. Dañó por completo una sociedad que se destacaba por su civismo y honestidad. Fueron complices de la mancha casi que indeleble que sufrieron los caleños de bien por tantos años. Por el honor de la ciudad y el departamento es que todavía se siente un aire fresco cada vez que el Glorioso vence a la corrupción y trampa enmarcadas en ese escudo diabólico.

El primer paso se dará el fin de semana. La escición entre verdiblancos y rojos ya empezó. Igual, el Universo Azucarero no extraña  al rojo corrupto. El exclásico se puede dejar de jugar y el mundo seguirá como si nada, o incluso, mejor.


Temas propuestos

 
1. ¿Mejor sin los rojos en el estadio?

2. ¿El exclásico ha perdido sustancia? ¿Por qué?



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Imágenes cortesía de caliescali.com, elespectador.com y sportige.com.

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Esto apenas comienza

 

Jugadas 8 de fechas del rentado local, el Deportivo Cali busca salir de la disyuntiva. El camino de la improvisación que trazó el Comité Ejecutivo le trajo la suerte del semillero y ahora tienen que decidirse por ella. Las mejores posibilidades para estos directivos está en recoger los frutos de la antigua administración: Otoya, Martínez, Cruz y Arboleda les dejaron los jugadores necesarios para triunfar.

Con la actual nómina se podía pelear los dos torneos en disputa. Este semestre el Cali podría apuntarle a una campaña que lo deje bien posicionado en la Copa Colombia, mientras quienes están listos arman el equipo que dará guerra en la próxima liga. Esto, sin perder de vista este cortísimo torneo, más por su irregularidad histórica que por el volumen de juego mostrado.

Hasta ahora no hay identidad, si acaso la primera pelea que da el Cali contra sí mismo es la del profesionalismo. Esto es una historia de nunca acabar. José Hernández trató de desterrar la vagabundería en sus primeros días como director técnico para después implementar una disciplina aún peor. Bernal, por el contrario, se olvidó de quien lo emplea y se trajo a viejos conocidos a quienes defiende a capa y espada. La disciplina está para los pelaos. Fue el Comité Ejecutivo, en reacción a los reclamos de socios e hinchas, el que tomó cartas en el asunto y pudo cambiar la actitud de Jorge Luis Bernal. Los resultados son favorables y están a la vista. En el partido contra Caldas, la mayoría de los jugadores tuvieron compromiso y profesionalismo. Con orden y huevos se pudo superar a una de las nóminas más caras del FPC. Eso sí, no fue vistoso para nada, pero esa no es una meta inmediata.

La hinchada tiene claro quienes son los profesionales, los que buscan el bien del Deportivo Cali. Ellos deben ser los inicialistas en los partidos que restan del torneo. El aura de los elementos mencionados puede contagiar a los que vinieron al Cali con intenciones distintas al trabajo. Los directivos no deben bajar la guardia porque sólo basta con una manzana podrida para perder lo ganado. Renglón seguido, la identidad.

Un tema difícil de abordar. La teoría de la Cultura Alternativa es que hay que empezar a ganar, con el módulo táctico que sea. Otros piensan que es mejor ir cimentando un juego que alegre la retina del exigente hincha azucarero desde el comienzo. Parece entonces que la identidad tiene categorías. La primera es la identidad ganadora, una que le ha sido esquiva al Cali desde hace tiempo. Incluso, algunos conocedores del fútbol hablan de una política de ganar uno sí y otro no en los años sesenta y setenta, con razones de tipo económico fortísimas. En épocas recientes, ganar es un beneficio más individual que colectivo o institucional. Los sindicatos que se solidificaron en la administración de Humberto Arias fueron el nadir de una situación insostenible para el fanático azucarero. Rodrigo Otoya no pudo solucionar por completo el reto que le presentó su administración, y aunque tuvo logros en el manejo de jugadores sindicalistas, en el último año decidió tirar la toalla.  Afortunadamente, a las nuevas directivas les toca un poco más fácil y mientras no se dejen manipular del plantel desde el principio, podrán implementar una mentalidad ganadora en sus empleados.

Después está el nivel de la identidad táctica. ¿A qué quieren que juegue el Cali? Atinarán a mencionar un juego vistoso pero no saben qué es eso. Generalmente los equipos ofensivos son los que cumplen con este criterio. Y este es el principal problema del Comité Ejecutivo y el motivo por el cual no fueron capaces de armar la columna vertebral del equipo: quieren un equipo ofensivo, pero no pararon a pensar si era ganador, si tenía el suficiente equilibrio y jerarquía para pelear arriba. La directiva es demasiado romántica.

Posiblemente la mejor opción es plantear un esquema similar al de la cantera. Pero por ahí no arrancó este proyecto. Jorge Luis Bernal se la juega con un esquema conservador que depende de las individualidades, específicamente de las juveniles.  Con el orden mostrado en Manizales, Bernal obtendrá victorias pero no logrará agradar a los hinchas de la vieja guardia. Eso sí, tiene un factor a favor, mientras los juveniles desplieguen fútbol con su talento individual, así sea a cuentagotas, habrá tiempo de espera. La idea tampoco es armar un equipo de picapiedras, al estilo de Alexis García. Al hincha hay que manejarlo con mucho cuidado, mostrar ganas, fútbol y obtener resultados.

Comienza el verdadero proyecto azucarero, con improvisación y después de haber superado obstáculos complejos. Los canteranos están en un gran momento y uno que otro refuerzo se consolida para armar media columna vertebral. Los aciertos vendrán en la medida en que las equivocaciones se corrijan y no se tomen decisiones ultrarradicales. Dado que esto es pura improvisación, todo es a ensayo y error. Entonces, si a Bernal se le ocurre volver con la pereza en la cancha, habrá que hablar con él para que corrija; no darle comienzo a los cambios de técnico cada 6 meses. Si un jugador no rinde, hay que hablar con él en Pance en vez de echarle al Segundo Piso encima. Las equivocaciones en esta coyuntura, llevan al Cali muchos pasos atrás.

A disfrutar de un equipo con ganas de triunfar y unos juveniles talentosos que brindarán un espectáculo aceptable. Después darán más fútbol, y con seguridad, vendrá con resultados. Mientras tanto, evaluar la respuesta de los jugadores en la cancha y el funcionamiento de un plantel que se está depurando de a pocos.

El sueño del Universo Azucarero es que las directivas por fin empiecen a creer en lo propio. El cambio de mentalidad ya empezó, por lo menos en algunos.

 


Temas propuestos

 
1. ¿Cómo vieron el camino del Cali hasta la octava fecha?

2. ¿Creen que el Cali ya sabe para dónde va en lo futbolístico?

3. ¿A qué y cómo creen que terminará jugando el Cali este semestre?



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Imágenes cortesía de diariodeoccidente.com, golgolgol.net.

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Sentido de pertenencia

 

El partido contra Cúcuta Deportivo en la noche del miércoles dejó varias conclusiones. La primera, que el Comité Ejecutivo no tiene ni idea cómo armar un equipo de fútbol. Segundo, que el Profesor Bernal no siente al Deportivo Cali y que con unos directivos confundidos, le va a quedar difícil estar al mando de un equipo grande. Tercero, que la cantera es la salvación del Cali, sea en materia futbolística o ecónomica.

El gran problema del Cali es que no hay sentido de pertenencia. Sí. Y esto va más allá del profesionalismo de los distintos estamentos verdiblancos. Unos directivos sólo piensan en los títulos y creen que armar un equipo es facilísimo. Estos fueron los mismos que salían con el Memorial de Agravios cada vez que Rodrigo Otoya se equivocaba. Estos son los personajes que intentan hacer negocios en el extranjero, creyendo que como saben tanto de fútbol, pueden ir y buscar jugadores baratos, desconocidos y que la pueden romper en el FPC. Pero resulta que terminan trayendo paquetes o haciendo negocios que van en perjuicio de las arcas azucareras, precisamente porque de esto no saben. Otros creen que el Cali se maneja como una finca, muy al estilo del expresidente Humberto Arias.  Las consecuencias de estas actitudes egoistas, son nefastas para la institución.

Luego está el técnico. Al Profesor Bernal hay que aclararle que trabaja para el Deportivo Cali y no para unos señores que se llaman Charría, Escobar y Pajoy. Que en el Cali hay una cosa que se llama semillero, en el que se invierte una buena suma de dinero, y que pertenece en su totalidad a la institución. Lo del Cali es lo que nace en la cantera. Es el corazón del equipo y hay que respetarlo. No tiene presentación que se le eche el agua sucia a un pelao de 16 años porque lo mandaron a la guerra, y al veterano que cobra el triple y que debe marcar diferencia en cada encuentro, lo perdonen porque, a pesar de errar dos goles hechos, "abre la cancha". Aquí es donde una directiva conocedora interviene y arregla el direccionamiento del Cuerpo Técnico. De eso, infortunadamente, no hay. 

La hinchada es un cuento aparte. Es una maraña de contradicciones y falacias lógicas que surgen del producto de la desesperación. Y esa desesperación parte del pobre liderazgo y planificación del Comité Ejecutivo. Por ejemplo, siguiendo las recomendaciones de los dirigentes, se dijo que cuando llegara el Profesor Bernal  el proceso no podía ser con la cantera porque estaban muy biches. Entonces había que ir a traer un volquetada de refuerzos para suplir los vacíos del equipo. De la volquetada si acaso resultaron aceptables el 20%.  Con esto, no se armó una columna vertebral y los resultados negativos llegaron. Como consecuencia de esto, se pide a Bernal que incluya a los juveniles (que despreciaron en un principio por biches) en la titular para salvar al equipo. Y si en sus primeras presentaciones no juegan como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, no sirven y "pierden la oportunidad". Es incomprensible como en seis fechas, los juveniles que no servían terminen siendo los bomberos del Cali. Muchos hinchas prefieren el acento ché, a los nacidos de la entraña. ¿Por qué? Sería una pregunta interesante para una directiva competente. 

Termina todo en los jugadores, muchos mercenarios que vienen al Cali a cobrar, a recuperarse físicamente, para luego ir a triunfar a otros equipos. El hambre de victoria no existe en varios de los "refuerzos". Son ellos los que deben ser desterrados desde el inicio. El Cali no es una institución para recuperarle los jugadores a los demás equipos. Al Glorioso deben llegar los mejores en su mejor momento.

Una vez el Superdépor logre consolidar un grupo de personas que trabajen por el bien del Deportivo Cali, que sientan la institución, podrá buscar una identidad de juego. Por ahora, hay un poco de gente haciendo negocios con el Verdiblanco y protegiendo lo suyo.

Por estas razones es comprensible porqué el Once Caldas, en el mismo tiempo de trabajo que el Cali, logra resultados visibles en su funcionamiento. Ellos le apostaron a jugadores con presente y buenas condiciones, como el goleador Fernando Uribe, proveniente del modesto Deportivo Pereira. No se pusieron a inventar. Obviamente, en muchos casos se les fue la mano, pero igual su meta era armar un equipo que pudiera pelear las tres copas en disputa. Hasta ahora va bien y seguro continuará por buen camino.

Como lo dijo Carlos Salvador Bilardo cuando tomó a Estudiantes de la Plata después de la deblace en la que había caído: "Por ahora no nos interesa como juegan los rivales, nos interesa nuestro fútbol, crear una identidad.". La identidad del Cali se encuentra en la entraña, en el semillero. Un proceso serio que confíe plenamente en el talento de la cantera, con continuidad y buenos refuerzos que los acompañen, es lo más sano en estos momentos. 

 

Probables nóminas

 

Once Caldas: "Neco" Martínez; Ramírez, Johnson, Amaya y Micolta; Castrillón, Pérez y Arias; D Moreno, Santoya y Uribe.

 

Deportivo Cali: JG Castillo; Calle, Ceballos, Cortés y Martínez; Escobar, Pérez, Valdés  y Domínguez; Muriel y Pajoy.

 


Temas propuestos

 
1. ¿Quiénes son los que realmente trabajan por el bien del Deportivo Cali?
2. Previa del encuentro: terna arbitral, claves para ganar, nóminas tipo. etc.



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Imágenes cortesía de elpais.com.co, galasoccer.com.

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