La eliminación del Deportivo Cali a manos del Junior de Barranquilla y Wilmar Roldán fue infame. Con la clasificación en el bolsillo después de dos goles de Diego Luna, revivió a un equipo muerto que le empata el partido de visitante y con la presión de la hinchada encima. La Cultura Alternativa simplemente no tiene la cara para decirle a la hinchada verdiblanca que vaya al estadio. La decepción, desilusión y tristeza era marcada en las 40.000 almas que dejaron al Pascual Guerrero después de un segundo tiempo para el olvido. Costumbre que se torna tediosa después de lo acontecido con Tolima, Pasto y Santa Fe. El grueso de la fanaticada no cree. Que el Glorioso ponga de su parte para que el estadio se vuelva a llenar; es hora.
... el picao ...
Tarde nublada en Cali. Fácil acceso a Occidental. Rafael Araujo Gámez con un familiar que parecía su hijo (hincha verdiblanco) se acercaba al máximo escenario de la Sultana. Optimismo en la hinchada que disfruta de la animación en la previa. Acomodación de asientos, todavía se respetan los puestos de los socios, y a tratar de observar algo de los partidos del otro grupo; Caldas espera al ganador entre Azucareros y Ñeros. Junior y Cali a entrenar en el campo aprovechando para bajarle la presión al partido. Al camerino a terminar el calentamiento y luego a la cancha con excelente recibimiento por el FRV. Roldán y sus secuaces fueron los últimos en salir. Himno nacional, himno de Cali (pocos lo cantan) y pitazo inicial.
Los altoparlantes no sirven para mucho, razón por la cual la hinchada se ve en la necesidad de llevar el radio al estadio. No informan la nómina de jugadores de ninguno de los equipos, no avisan los cambios. La pantalla poco ayuda, es demasiado pequeña y no la utilizan como método de interacción con los asistentes.
Comesaña se equivoca de entrada con un planteamiento agresivo que poco funciona en Colombia: 3-4-3. El Cali con su nómina usual ingresa dormido los primeros minutos. Una serie de malos pases y confusión de Andrés Pérez. Poco a poco Ortega, Batalla y Loboa entran en el partido y descubren que el sistema de Comesaña tiene un boquete gigantesco por el costado de Roberto Cortés. El Glorioso domina el mediocampo y produce situaciones de ataque con Loboa y Batalla. El Superdépor era incontenible. El primer gol llega en jugada por izquierda: falta a Domínguez que cobra Diego Luna con chanfle, Berbia se la come toda y celebración a rabiar en el Pascual. El Junior se perdió por completo a partir de ese momento. Batalla controlaba las acciones, Ortega complementaba, Loboa desbordaba, Herrón ablandaba a Hernández y Pérez volvía al nivel conocido. Blázquez casi no trabajó porque el Junior no llegaba y sólo atinaba a patear de media distancia sin mucho peligro. El segundo era inminente, Loboa y Batalla por izquierda, Batalla toma el balón en el área, amaga y patea cruzado y fuerte. Berbia no puede hacer nada. El estadio se caía. Poco sonaban las puyas y fandangos de la parcial ñera en Occidental, la presión sobre el Junior era increíble. La final estaba lista.
En el intermedio el comentario era homogéneo entre la población de asistentes: "Hay que meter el tercero rápido porque el Cali juega mal los segundos tiempos. Ojalá no la embarren..."
Sin cambios para los siguientes 45 en el Cali. Comesaña ya había sustituido a su sub18 en el primer tiempo. Ciciliano estaba en el campo pero no se notaba. El Junior propone algo diferente, cambia su línea de 3 y ajusta marcas en la mitad y en el costado izquierdo. El Glorioso sale a esperar con dos líneas de 4 excesivamente pasivas. Los de Comesaña atacaban y el Cali contragolpeaba con demasiada lentitud. En los primeros 15 era evidente la falta de velocidad en el frente de ataque, y espacios había a pesar del buen movimiento posicional de Comesaña. Situación que no se aprovechó cuando todavía había energía. Empiezan a caer los primeros: Loboa, Ortega y Herrón denotan cansancio. El primer cambio sería por uno de ellos, Ortega. Con su salida el Junior se va con confianza a buscar el descuento mientras Dani Aguilar se confundía en su misión de marca y ataque. No había como recuperar el balón, los barranquilleros tocaban de primera y se acercaban con la colaboración de Wilmar Roldán, quien pitaba faltas absurdas a su favor. En una de esas, cerca del área, el cobro da para que Roldán pite mano y penalti. Cobra Teófilo para gol aunque por un momento pareció que rebotaba en el palo. Descuenta el Junior y casi al unísono se oyó: "Si nos metieron el primero nos meten el segundo." Dicho y hecho, la pasividad en la marca y el desorden táctico después del ingreso de Aguilar permitieron que el "Pispirispis" y Ciciliano tuvieran libertades. Ya Herrón no tenía como ablandar a Hernández, un jugador completamente muerto en la primera fase. El planteamiento lo revivió y en jugada por derecha del Cali, pasa por diferentes zonas sin marca y aprovecha para disparar cruzado. Empate que deja las tribunas en silencio sepulcral. Desesperación en el banco. El ingreso de Cabezas y Pardo poco aporta, Batalla trata y casi lo consigue con disparo al primer palo. Barranca Herrera más perdido que nunca, no marca diferencia en instancias finales. El que más se acercó fue Cabezas, con cabezazo certero que Berbia ataja increíblemente. Finalizando el partido, Junior tuvo para el tercero en un contragolpe con arco vacío. Roldán pita el final de una historia que se repite sin cesar. A la salida por Occidental, Andreíta Guerrero fumándose un pucho, caras tristes en los aficionados y un difícil retorno a casa. Una nueva desilusión.
... funcionamiento ...
Defensa: Pasiva. Presión mentirosa en el medio campo. Poca colaboración de los jugadores como bloque. La zaga hace lo que puede, ahí no hay trabajo, sólo ganas. Los laterales no coordinan las salidas, los centrales salen a zonas demasiado lejanas de su línea.
Creación: Ortega, Loboa y Batalla excelentes. A los dos canteranos les tocaba volverse definidores también y aun no están listos.
Ataque: Los mismos de la creación. En punta no había nadie.
... uno a uno ...
Blázquez: No tiene responsabilidad en los goles. Poco trabajo. Cumplió. (3)
Jámell: Desordenado. Intentó de media distancia en el segundo tiempo. No se entiende con Loboa. (3)
Briceño: Algunos quites interesantes. Muy pasivo. (3)
Zapata: Cumplió aunque estuvo pasivo y desordenado casi todo el partido. (3)
Domínguez: Buen primer tiempo. La gente en el estadio lo apoya. Faltando 15 minutos para terminar el partido no se podía mover. (3)
Pérez: Flojo inicio, después fue importante en los quites. Impuso jerarquía en el primer tiempo, en el segundo no pudo contra todos. (3)
Herrón: Excelente primer tiempo. Dinámico, buen quite de balones, neutralizó a Giovanni. En el segundo tiempo se murió y cometió errores. (3)
Loboa: Buen partido del Lobo, hizo la suya. Mejora su confianza en ataque. Tuvo de hijo a Roberto Cortés todo el primer tiempo. En el segundo se cansó. (4)
Ortega: Otro de muy buen primer tiempo. Mejor que sea un Gerrard a un Pibe Valderrama. Cumple tácticamente, es ordenado, tiene explosión y es atrevido. Se notó con menos confianza para definir en este partido. ¿Qué le habrá pasado? Su salida determinó el futuro del equipo. (4)
Diego Luna: Más de medio equipo. Lo hace casi todo. Dos golazos, entrega y claridad mental. Comete la mano para el descuento del Junior. ¿Qué hacía en la barrera? Nadie sabe. (4)
Herrera: Intrascendente en situaciones definitivas. No más con Barranca. (1)
... los cambios ...
Aguilar: Mal, mal, muy mal. Ha sido así todo el torneo. (1)
Pardo: Sin pausa. No pudo igualar el rendimiento de Loboa. (2)
Cabezas: Casi salva la patria. (SC)
... el dt ...
Mejor ni hablar.
... el central ...
Wilmar Roldán: Es un pícaro y todo el mundo lo sabe menos la Junta Directiva. En el segundo tiempo acercó al Junior al área Verdiblanca. Dejó de pitar un penalti clarísimo que representaba el 3 a 0 a favor del Cali. (1)
Calificaciones CAF:
(1) pésimo (2) malo (3) aceptable (4) bueno (5) excelente (SC) Sin calificación.
---
"What have we learned?" la pregunta final después de una serie de eventos casuales y curiosos en la comedia "Burn After Reading" de los Hermanos Cohen. La respuesta parece ser la misma que tiene el hincha azucarero después de semejante debacle: poco o nada. Pareciera que todo pasó, que la ilusión reverdece con el arranque del otro campeonato, ya se piensa en rearmar el equipo con otros jugadores, todo quedó en el pasado. Será seguir adelante... ¿Si será? ¿En estas condiciones? Hay que parar y reflexionar sobre lo ocurrido este semestre.
Muchas cosas sucedieron en este campeonato. A pesar de un comienzo promisorio, el final fue de terror. Este era el campeonato a ganar. No había rivales y el Cali tenía todo servido en bandeja de plata. A pesar de esto, el Cali sólo jugó bien un partido completo en todo el torneo y tuvo una sola taquilla para rescatar. Los culpables son los jugadores, todo lo demás está bien; ése es el diagnóstico simplista del cuerpo técnico. Esto es lo que compró la Junta Directiva para el próximo semestre. Y va a tener que seguir comprando sin gente en el estadio, porque cada vez es menor la confianza que la gente tiene en el equipo. Racionalizarán con la excusa mediocre de que en este torneo no nos golearon. No había quién, pero esperen el siguiente.
El futuro es oscuro. La Junta definitivamente no aprendió, la hinchada está aprendiendo a ser conformista como los de Millonarios y el "cambio" para 2010 está en manos de Don Humberto Arias. De seguir así, el Deportivo Cali dejará de ser la institución que todos conocemos. La crisis es inevitable.
Temas propuestos
1. ¿Qué aprendió de lo ocurrido en la Mustang I 2009?
2. ¿La crisis es inevitable?
3. En su concepto ¿qué porcentaje de éxito le augura al Cali el próximo semestre con este cuerpo técnico?
4. Impresiones generales del partido: rendimiento individual, trabajo colectivo, árbitro central, etc.
Obelisco
PS: La Cultura Alternativa del Fútbol agradece a todos sus socios y lectores por su fidelidad y colaboración en estos tres años al aire.