El Fútbol Profesional Colombiano vive una profunda crisis y parece que nadie se ha dado cuenta. El reciente fracaso de la selección juvenil, la mala posición en la tabla de eliminatorias sudamericanas y la pobrísima actuación de los equipos colombianos en la Copa Libertadores son muestras fehacientes. Las reacciones de parte de la prensa y país futbolístico son mínimas.
La norma sub 18 fue criticada por los técnicos del rentado profesional sólo hasta que "pillaron" a Alexis García alineando a un sub 20. Su excusa fue que no tenía un jugador que pudiera estar al nivel de los profesionales y le tocó meter a ése. El "Bolillo" Gómez lo secundó con un espectáculo digno más de un circo que de un campeonato profesional. El niño Luis Mauricio Alarcón jugó poco menos de dos minutos por el capricho de un técnico pantallero. Sus padres estarán felices. Quien sabe qué hubiera pasado con la hinchada donde el partido se pierda por hacer cambios inútiles.
El tema de las selecciones Colombia es aún más triste. El manoseo por parte de dirigentes, representantes de futbolístas hizo mella en un proceso que pintaba bien. Lara tenía fama de estricto. En su periplo por las selecciones de menores puso en cintura a más de un joven futbolista díscolo. En la de mayores se nota falto de personalidad y también de claridad mental. La continua verborrea de los periodistas afines a la rosca paisa le metieron en la cabeza que el fútbol lateral e insulso era la filosofía que buscaba. Lara compró y está metido en un túnel de incertidumbre del que solo podrá salir si recupera su vallecaucanidad.
Los equipos colombianos en la Copa Libertadores son una total verguenza. Aunque el DIM, Boyacá Chicó o el rojo de Cascajal sólo se representan a ellos mismos - no son Colombia como varios periodistas en busca de rating lo quieren hacer ver - si reflejan en algo el espiral de mentiras en el que se sumergió el FPC. El año pasado el país futbolístico se sorprendía por el fútbol rápido de los rojos de Cascajal. Era el fútbol diferente. Umaña se lo creyó y pensó que estaba jugando como el Liverpool - Bill Shankly se retorcía en su tumba. La realidad lo alcanzó y el Sao Paulo lo goleó sin despeinarse y quedó al descubierto lo que todos sabían desde el inicio: Rojo de Cascajal = Correcorre + árbitros. Al Boyacá Chicó, equipo humilde y líder del campeonato, también le pasaron por encima con facilidad. El DIM apenas tiene la cabeza por encima del agua. En la actualidad tienen más prensa los equipos venezolanos que los colombianos. La tapa de la olla.
Mientras tanto el Deportivo Cali se encuentra en un lento proceso por recuperar su identidad. De la mano de José Eugenio Hernández y Jorge Amado Nunes, emprendió una campaña para sacar de tajo la mediocridad y malas mañas. El resultado hasta ahora es regular. Unos refuerzos han marcado diferencia por su liderazgo y profesionalismo y han contagiado a algunos cuantos. El Glorioso tiende menos a bajar los brazos en los partidos.
No hay que meterse más mentiras, el Cali necesita muchísmo más futbol si quiere ganar algo más que la Mustang, sino se sumergirá en la falacia del FPC. Si un equipo de media tabla de Brasil viniera jugar el campeonato colombiano ganaba 6 ó 7 títulos seguidos con rumba y samba en las concentraciones. El objetivo de grandeza internacional del Superdépor no se consigue ganando sólo el pobrísimo torneo nacional, ése sería un tibio comienzo, hay que apuntar más alto. Chicó flamante líder, con un presidente serio, un técnico interesante con proceso a largo plazo a cuestas, no pudo despejar su miedo cuando los brasileros atravesaron la "jungla" boyacense. El Deportivo Cali no puede trazar su límite de expectativa futbolística por los derroteros que marca el FPC. Debe mirar más allá, si acaso a las copas sudamericanas para que se dé cuenta de la realidad.
Lo cierto es que Hernández y Nunes apenas empiezan su proceso. Encuentran a un Cali completamente desbaratado en su interior. Sus cambios de fondo tendrán efecto pero no en el corto plazo; si acaso en el mediano. No tanto por ellos mismos sino por la situación del equipo. Por ejemplo, desde el inicio han tratado de inculcarle a los jugadores que no bajen los brazos, sin embargo, es cuestión de que anoten el primero para que se relajen. A los jugadores de la Copa Colombia no se les notan las ganas de titularidad. Les ha costado una cantidad poder conformar una nómina titular y darle continuidad. El objetivo de título en el primer semestre se complica, los problemas internos son mayores que los estimados, además, ya pronto eliminarán a los que están distraídos en Copa, y algunos de ellos vendrán con pito en mano a imponer condiciones.
Con la presencia de Jairo Arboleda en el Cali se ven luces de cambio. Los jugadores recomendados por el "Maestro" tienen las características necesarias para que el Cali aumente su grandeza. Lizarazo y Ortega tienen ganas, no tienen miedo, creen en la divisa y además tienen talento. Ellos se han vuelto el ejemplo para los jugadores "promesa". Ahí, el Glorioso tiene futuro y es a ése tipo de jugadores a los que les tiene que apuntar. Hernández y Nunes con toda seguridad irán depurando la nómina que, aunque larga en nombres, es corta en ganas.
El próximo encuentro dirá bastante del presente verdiblanco. No se jugará contra el líder del torneo pero sí contra una escuadra con trabajo, buenos jugadores y resultados a la vista en las primeras fechas. El Quindío es un equipo que siempre inicia bien los torneos y poco a poco se va diluyendo. Cerca de la última fecha del cuadrangular los ahorros no le alcanzan y el centavo que les da la clasificación no aparece por ninguna parte. Los de Néstor Otero querrán mejorar actuaciones pasadas.
El juego del "Matemático" es sencillo, un 4-3-1-2 (aunque Nuevo Estadio diga otra cosa), combinación de experiencia y juventud, buena disposición táctica. Otero es experto en equipos chicos y al Quindío lo tiene jugando bien, además tiene los elementos que brindan buen espectáculo en la cancha. La gran figura es Sebastián Hernandez, volante ofensivo que tuvo un corto paso por el Deportivo Cali. Carreño lo quemó, como a tantos otros, en el primer semestre de 2008 y ahora está ávido de revancha. Junto a él, un par de veteranos que marcan diferencia. El internacional Víctor Bonilla, ídolo de la fanaticada verdiblanca, es el media punta, el que complementa y enseña. Carlos "Taxista" Rodas le impone rapidez al ataque quindiano. Mejía y Rodríguez son los encargados de cuidarles la espalda pero esta vez no podrán estar en Armenia por amarillas consecutivas. El cuatro posterior con Giovanny Campo, lateral con mucha salida; los centrales Jimmi Mosquera y Harrison Morales, alguno de ellos podría cederle el puesto al veterano Bélmer Aguilar; por izquierda Murillo, dedicado a la marca. Los respalda el buen arquero Alejandro Otero, figura en la última fecha contra el Pasto.
Hernández todavía no ha definido cuál es el esquema de juego para esta temporada. Ha ensayado muchas variantes: punta y volantes externos; enganche y dos delanteros; volantes externos, dos delanteros y sin enganche. El mejor hasta el momento ha sido el de los volantes externos sin enganche. Lamentablemente uno de esos volantes, Járol Herrera, es más intermitente que un bombillo de discoteca y puede fallar en cualquier momento. En la delantera hay velocidad con Pardo y definición con Herrera, pero sólo si la tiene muy clara. La primera de volantes es fija pero le falta. Herrón y Pérez son excelentes jugadores aunque un poco lentos, necesitan colaboración de sus compañeros para cumplir un buen papel. Atrás, afortunadamente se consolidó Blázquez. Ramos, quien ha manifestado una profunda satisfacción por estar en la casa verdiblanca, mejora partido a partido - brillante trueque de las directivas, favor que le devuelven al DIM. Valdés es el central que se necesitaba por derecha acompañando a Zapata. El hueco por izquierda, sigue ahí, al Cheché le faltó pedir ese refuerzo. No sabía que una cosa eran los jugadores en pretemporada y otra bien diferente entrado el torneo regular.
Por lo que informa la página oficial el equipo continuará con el 4-4-2 con volantes externos. Le seguirá dando confianza a Járol y a Sergio Herrera. Con esta formación, existen dos posibilidades, rapidez o defensa compacta. Rapidez hay en algunos jugadores como Pardo y Ortega, entonces por ahí no es la cosa. Defensa férrea, no es el estilo del Cheché y del Deportivo Cali, por ahí como que tampoco. ¿Qué esperar entonces? Muchas ganas.
La motivación lleva a los equipos hasta cierto límite. Generalmente se acaba pronto. El Cheché tiene que empezar a mostrar fútbol. No es golear o bailar al rival, es simplemente mostrar un esquema coherente. Tiene los jugadores para hacerlo, pocos, pero los tiene. Una titular sí puede armar. Posiblemente le vaya mejor si Batalla está en el campo, si alguien acompaña a Herrón y Pérez en la marca para que puedan aportar más al volumen ofensivo. Tal vez un delantero que cumpla todas las labores, definir, marcar, buscar espacios, correr, volantear, pasar. Un 4-3-1-2 le vendría bien al equipo. Eso es menester del Cheché.
La tendrá muy difícil contra Quindío. Para ganar, necesitará cortar el circuito Hernández, Bonilla, "Taxista". Herrón y Pérez tendrán trabajo. Especialmente con la sorpresa y pique del "Taxista". En ataque, con las bajas de Mejía y Rodríguez, Ortega y Járol tendrán más espacio. El problema es cuando lleguen al área contraria, ahí tendrán que ser muy inteligentes y contar con compañeros que busquen el balón, el espacio entre la defensa para recibir y anotar. Y la definición debe ser buena porque Otero marca diferencia en el de Armenia.
Los objetivos del Cali en este partido son varios. El primero es definir un esquema de juego. El segundo es convencer a la hinchada que el Cali tiene fútbol, que el progreso no sólo se ve en ganas. Hay que ir aumentado el volumen de juego, despejando a aquellos jugadores que les pesa la camiseta del verdiblanco y consolidando a aquellos que aprecian el sitio donde están.
Un empate, con un esquema coherente, es botín suficiente.
Probables nóminas
Deportes Quindío: Otero; Campo, Mosquera, Morales y Murillo; Buitrago, Quiñónez, Castillo (sub-18); Hernández; Rodas y Bonilla.
Deportivo Cali: Blázquez; Ramos, Valdés, Zapata y Domínguez; Járol, Herrón, Pérez y Ortega (sub-18); Sergio y Pardo.
Temas propuestos
1. ¿Qué necesita el Cali para alcanzar un fútbol de nivel internacional?
2. En su opinión, ¿cuál es el esquema que mejor se adapta a los jugadores del Deportivo Cali?
3. ¿Recuperar la identidad está más difícil de lo que se pensaba?
4. Previa del encuentro: árbitro central, claves para ganar, nóminas tipo. etc.
Obelisco
PS: La Cultura Alternativa estará fuera de línea mañana (sábado) en la mañana por actualización de la plataforma.
PS2: Ya todos deben tener el Caligol en sus correos.
Imágenes cortesía de jamespadillamotoa.blogspot.com y myliverpoolfc.org.