La trampa es el agujero negro del Fútbol Profesional Colombiano, todo el mundo sabe que existe, cada 8 días hay más indicios de que la hay, pero nadie la ha visto. O mejor, nadie quiere verla. Los encargados de buscarla y probar su existencia no pueden o no quieren. A unos no los dejan y otros se ven beneficiados por ella. Incluso, muchos se acostumbraron y piensan que es algo con lo que se debería convivir. Los periodistas ganan en ratings, los políticos en popularidad y votos, los dirigentes en prebendas y cometas, los árbitros y jugadores tienen una tajada también. Un grupúsculo de hinchas se han visto ganadores en medio del caos y tienen el descaro de ufanarse de eso. Igual, mientras hay fútbol, hay diversión y... que siga la fiesta.
El episodio ocurrido entre Deportivo Cali y Equidad es una clara muestra de lo bajo que ha caído la moral del pueblo colombiano. Muchos fanáticos del fútbol de diferentes equipos del país, se quejan porque el Deportivo Cali puso una queja legítima sobre un jugador sub 18, que no lo era. El Cali, único equipo honesto del país, se rige bajo las leyes y reglas impuestas por el Gobierno y la DIMAYOR, y con el libro en la mano puede hacer valer sus derechos. Sí, el partido se perdió y Equidad fue mejor en la cancha, ¿y? Ellos no cumplieron con las normas, alinearon a un jugador que no correspondía y ahora van a perder los puntos por entrar al campo de juego con una ventaja a la que no tenían derecho. Con ese jugador en la cancha, la balanza se inclinaba hacia ellos. Como es costumbre en Colombia, el recurso de apelación llamará a la "buena fe". En teoría, los dirigentes, cuerpo técnico y demás integrantes de la Equidad son unos niños que van por el mundo, cándidos, sin saber la diferencia entre el bien y el mal. Si un dirigente del Deportivo Cali logró notar, a una distancia prudente que el jugador sub-18, realmente no lo era, pues con mayor razón, los personajes que lo ven todos los días debieron cerciorarse de su identidad. La DIMAYOR tiene una oportunidad inigualable de dar un paso al frente en el juego limpio. Esto no es cuestión de buena fe, es cuestión de descuido y mala administración, y eso se paga. Esta vez se pagará con puntos.
Lo particular del caso es que muchos fanáticos de otros equipos piensen que el de la trampa es el Cali. No es raro porque el sentido de moral y ética existe sólo en muy pocos lugares de nuestra vasta geografía. La premisa de ellos es que cualquier cosa que se gane en la cancha, sea con árbitro comprado, jugadores vendidos o que no están en planillas es primordial y no hacen caso a los principios del juego limpio, al derecho que tienen todos los equipos del mismo chance de ganar cuando ingresan a la cancha. La gran mayoría de hinchas que tienen esta confusión moral visten una camiseta roja, y son -como se mencionaba en el primer párrafo - aquellos que se acostumbraron a la trampa y a la marrulla como estilo de vida.
El Deportivo Cali, se enfrenta ahora al equipo rojo delincuente. Ganarle a ellos será una tarea titánica, casi heróica porque cuando los dos equipos entren a la cancha, uno de ellos - el rojo, obviamente - tendrá el partido inclinado a su favor. Y no precisamente porque sus jugadores sean de selección Colombia o dignos de ligas europeas, así su delirante técnico lo crea. Simplemente tienen lo extrafutbolístico como aliado. En este nuevo milenio lo hacen por costumbre, no pueden cambiar. ¿Por qué lo hicieron en un inicio? Porque son perdedores. La mechita les llamaban, un equipito chico, al que todo el mundo le tenía pesar y que no ganaba nada. Ellos nacieron perdedores porque el Cali los bautizó así. La primera vez que se enfrentaron, el Cali les demostró que habían nacido hijos. Y así se han quedado desde aquel primer encuentro, a pesar de haber traído un arsenal de jugadores producto de dineros malhabidos que acabaron con familias, ciudades y hasta la reputación de un país entero. Y son felices como están, miran las estrellas de sus escudos y se acuerdan de cómo las ganaron dentro y fuera de la cancha. Por eso, la Delincuencia se tiene que acabar.
El pasaje bíblico de Noé y el diluvio universal es una analogía perfecta. El mal rojo ha llegado a tal punto que no tiene reversa, mientras siga ahí, no pasará nada bueno. Tratarán de esconder la verdad pasando las "acciones" de un "dueño" a otro, burlándose de la ley. Ni cambiando de nombre o de razón social podrán borrar el mal que han hecho ni el pobrísimo ejemplo que le dejan las nuevas generaciones. Ya es hora de terminar con la oscuridad en el fútbol nacional, el primer paso es dejarle de hacer el juego a aquellos que le hacen daño, y se debe empezar por el peor: el puerco trapo. Que el diluvio caiga sobre Cascajal y acabe de una buena vez con esa calaña, que la arrase por completo.
Por el momento, el único que le puede hacer daño a la Delincuencia es el Deportivo Cali. Como hijos del Verdiblanco, les duele profundamente que Papá llegue y les imponga orden. Más que un partido por unos puntos, es la lucha entre la gente de bien, la trabajadora, el orgullo vallecaucano, contra la podredumbre y mala clase que dejaron los años ochenta. Que se sienta que aunque ya no es un clásico, el Cali debe tomarlo con seriedad porque está jugándose el honor del alicaído fútbol tricolor.
La responsabilidad del Cheché es inmensa. El exclásico lo tiene que ganar a como dé lugar. El rendimiento del equipo en materia de puntos es deficiente. En cuanto a fútbol, apenas pasa raspando, y más por esfuerzo y dedicación que por hacer bien las tareas. El adiestrador azucarero podrá estar en el banco del Cali, la DIMAYOR lo suspendió sólo una fecha. Desde ahí podrá volver a presionar, evitando que los líneas favorezcan, como siempre lo hacen, a los rojos.
Ganarle a la Delincuencia será una tarea ardua. Ante todo concentración y motivación. La primera porque el equipo de Umaña tiene trabajo acumulado, la nómina base no ha cambiado tanto y tiene varios movimientos introyectados. Uno de ellos, el ataque en bloque y el pase de primera. También dominan los cambios defensa-ataque ataque-defensa con relativa rapidez para el fútbol local. Algunos jugadores son buenos, otros están sobredimensionados. Eso no importa ahora, hay que salir a la cancha y mostrar de qué esta hecho este Cali. La motivación es vital porque los jugadores verdiblancos, antes de salir a la cancha, deben saber que los van a robar. Eso es así, sin que todavía la DIMAYOR haya colgado en su página el árbitro central designado. Los muchachos no se pueden desanimar cuando las decisiones sospechosas empiecen a beneficiar al rojo. Al contrario, tienen que tomar fuerzas para poder sobrepasar esos obstáculos. Tal como lo hizo Chicó en aquella famosísima final de 2008 cuando, después de un atraco vulgar de Wilmar Roldán, pudieron celebrar su primer campeonato en Tunja.
En cuanto a la nómina precisa para el partido: el Cali todavía no tiene un equipo definido. Cheché Hernández está buscando un once que lo deje tranquilo, que sea equilibrado, valiente y que cumpla con las instrucciones previas al partido. El engranaje se va a demorar, en la pretemporada no lo parecía, pero es que la pretemporada parece muchas cosas menos la real. Afortundamente está Blázquez, quien, con el pasar de los partidos, está solucionando serias deficiencias en el arco que traía el Cali en temporadas pasadas. No es un arquero brillante - o por lo menos no lo parece todavía -, seguro se hará más goles, pero tiene personalidad y cumple con varios requisitos para estar en la portería azucarera. La defensa es el dolor de cabeza de Hernández y Nunes. Ninguno de los actuales jugadores tiene la titular asegurada. Algunos malos movimientos del Cheché lo confundieron un poco. Zapata debe volver a la zona izquierda del campo. Paredes regresa por la expulsión de Escobar en el partido anterior y tendrá 90 minutos más para demostrar por qué es el próximo candidato a salir al fútbol europeo. Su nerviosismo no puede ser óbice para que brille con luz propia en este partido que define muchas cosas para el equipo y para él. En los laterales, Dany Aguilar desilusionó, Jamel Ramos todavía no muestra todo su potencial. Elkin Calle está listo ya, recuperado de una lesión muscular, para volver a la cancha y desquitarse de una suplencia injusta ante Fredy Hurtado en la Mustang pasada. La línea de volantes es segura y necesitará mucha velocidad para contrarrestar el ataque delincuente. Herrón y Pérez son excelentes jugadores, pero se duplican, no se complementan. Faltaría un nuevo elemento que le diera vértigo, quite y relevo a la zona de recuperación verdiblanca. En el medio campo no estará "Diego Luna" Batalla. El fútbol e inteligencia que pasa por sus pies hará mucha falta el domingo. Sobre todo porque Luis Omar Valencia, el llamado a sustituirlo, no ha demostrado que pueda con la camiseta verdiblanca. Arriba, Sergio Herrera, ha vuelto al gol porque entendió que su posición no es luchando atrás, ni sacrificándose en marca en la media cancha, ni "abriéndole espacios" a Montero, ni nada de eso. Él es nueve, es goleador de área, y ahí es donde va a matar con sus anotaciones a la Delincuencia.
Es el partido del desquite. Cheché tiene que sumar puntos y demostrar que sí sabe de planteamiento táctico. Blázquez tendrá un partido donde será exigido (penalti asegurado) y confirmará sus condiciones. Los rumores de Paredes como jugador diferente se puede corroborar el Domingo; Luis Omar Valencia demostrará que puede con la camiseta de un grande; Sergio Herrera que está listo para hacerle goles importantes a equipos complicados y no solo al Pereira, Caldas y Bucaramanga. Hay mucho en juego en la parte grupal e individual.
Por su parte Umaña llevará un equipo conocido al Pascual Guerrero. En el arco ya no está Berbia, salió despavorido después del título, directo para Junior. Limia es la nueva incorporación delincuente. En defensa volverían Vélez y Victoria. Los centrales son Viáfara y Marcelo Torres, este último con buenas calificaciones en el partido contra Pasto. En el medio campo, un baluarte del rojo, "Pelícano" Banguero; para los que piensan que se retiró y montó una escuela de fútbol, hay que decirles que no, todavía es un jugador activo. A su lado Chará, buena contratación proveniente del Quindío; tiene quite y velocidad. Por los costados Víctor Cortés y Álex del Castillo, y en punta Parra y Ramos.
La clave del partido está, más allá de la motivación y la concentración, en cortar el circuito de juego Ramos, Cortés, Castillo. Esos son los tres peligrosos. Ramos tiene la ventaja de jugar bien entre los centrales. Cortés pica y pasa muy rápido al espacio, además tiene definición. Castillo es el de ida y vuelta por la derecha, sitio donde las deficiencias del Deportivo Cali no se han podido solucionar. La responsabilidad recae en todos, pero más en Herrón y Pérez, jugadores con jerarquía y experiencia, que sabrán moverse en el terreno de juego para cortar cualquier intención delincuente. En el área, Zapata y Paredes deben tener mucho cuidado: cualquier contacto, por mínimo que sea, sobre Wilmer Parra Cadena, es penalti. Eso ya está escrito desde hace rato. Las soluciones son: ser muy leales y eficientes en la marca, enfatizando en el anticipo, o que Blázquez sea antipenal. Habrá que ver.
En ataque el asunto es complicado. La zona creativa está coja sin la presencia de Diego Luna. Sin despliegue por las bandas, Herrera será intrascendente. Cheché se las tiene que ingeniar para abrir las bandas para que pueda atacar y definir con Herrera y a la vez, controlar la arremetida rosada. Armando Carrillo siempre es opción en esos encuentros, se juega partidos aparte y los tiene de hijos desde hace rato; es una posibilidad para Hernández. La otra es Felipe Pardo, juvenil que ha demostrado muchas ganas por anotar y no le tiene miedo al arco.
El domingo,el hincha raizal del Cali apoyará desde su televisor. Como es costumbre en la Sultana del Valle, el hincha azucarero no va a los exclásicos taquilla delincuente porque simplemente no va a dejar plata para los autorrobos o el lavado de divisas. Algunos, los más fieles (léase FRV y otros cuantos que se aguantan el mal olor), estarán allá haciendo presencia por los demás. Mientras tanto, toda la fanaticada alrededor del planeta estará pendiente del devenir del bastión de la honestidad futbolística colombiana.
¡¡¡Vamos Cali!!!
Probables nóminas
Delincuencia: Ómar Limia; Iván Vélez, Marcelo Torres, Jhon Viáfara y Gustavo Victoria; Álex del Castillo, Diego Chará, Jorge Banguero y Andrés Valencia (sub 18) [Víctor Cortés]; Wilmer Parra y Adrián Ramos
Deportivo Cali: Sebastián Blázquez; Jamel Ramos, Anderson Paredes , Édgar Zapata y Dany Aguilar; Andrés Pérez y Mariano Herrón; Luis Ómar Valencia y Carlos David Lizarazo (sub 18) [Iván Loboa]; Sergio Herrera y Armando Carrillo.
Temas propuestos
1. ¿Cómo conformar la estrategia ofensiva del Cali para que Herrera y Carrillo puedan anotar? 2. ¿Tomarán revancha los que no han tenido suerte en estos 4 partidos? 3. Previa del encuentro: Árbitro central, nóminas ideales, claves para ganar.
Obelisco
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Imágenes cortesía de Pachito Eché.