Mal de muchos, consuelo de tontos, dice el refrán popular. Lo cierto es que desde hace varias temporadas se observa el liderazgo de equipos desconocidos en ligas de fútbol en la región.
Colombia no es la excepción. Al contrario, parece la regla. Pero está bien que se democratice el fútbol y que venga la competencia para que no sea otra actividad excluyente de los mismos con las mismas.
Bienvenidos entonces Tigre, San Martín y Godoy Cruz que animan el emblemático fútbol argentino; o, en el Perú, Cienciano, César Vallejo, Inti-Gas, Ancash y Huancayo que hacen penar a la U. y al Alianza Lima; o los chilenos Santiago Morning, Iquique, Huachipato, Curicó, Ñublense, todos por encima del popular Colo-Colo en la tabla.
Al escribir estas líneas, la Copa Mustang está encabezada por Equidad, Envigado, Tolima y Chicó. De esos, el único de tradición es el Tolima pero como equipo chico, la ex cenicienta del FPC. Los otros tres son exitosos paracaidistas. ¿Y dónde andan Millonarios, Nacional, DIM y Santa Fe?, se preguntará un desprevenido aficionado extranjero. Pues en el fondo de la tabla, junto a los también aparecidos Pasto y Huila que ahora ofician de verdugos de equipo grande.
El único equipo colombiano de prestigio y conocido en el fútbol internacional que, a la fecha, está en los octogonales del FPC, es el Deportivo Cali. Y pasando afugias para ocupar un sitio al lado de la nueva generación.
Es mucho lo que debe analizarse para tratar de entender este fenómeno que es real, presente, evidente, no coyuntural.
Lo primero para el debate es acudir a las fuentes teóricas y empíricas del funcionamiento empresarial moderno que, entre otros factores, nos hablan de organizaciones ágiles, modulares, trabajo en equipo, con apertura al cambio, sin mayores cargas laborales ni lastres financieros. Programas de mediano plazo y visión de largo plazo.
En especial a los equipos nuevos –más que chicos-, se les facilita acogerse a los factores citados. Equidad Seguros, por ejemplo, es además una empresa que asumió el equipo de fútbol como tal. El trabajo en equipo en el club deportivo involucra desde el presidente de la compañía hasta el portero de la aseguradora. Técnico y jugadores se sienten pertenecientes y respaldados.
Productividad, es otra de las claves: hacer más con los mismos recursos, o hacer lo mismo con menos recursos. O el first best: hacer más con menos recursos, que traducido al fútbol puede ser contar con Carpintero, Motta, un par de refuercitos extranjeros de buena relación calidad/precio, y un montón de muchachos aplicados y comprometidos.
Pero Equidad no tiene un ingrediente esencial en esto del fútbol. Carece de una afición que nace del arraigo a la ciudad, al barrio, a una divisa, a una simbología, a una pasión inexplicable que produce alegrías y tristezas. Por eso en Bogotá, Equidad es visitante cuando las tribunas se llenan de la colonia del rival de turno.
La otra cara de la moneda es quedarse en los viejos paradigmas, dormidos en laureles resecos, como Millonarios que dilapida gruesas sumas en glorias otoñales como Hurtado, Córdoba y Bedoya, o falsos positivos como Bustos y Milton Rodríguez, para no hablar del argentino Marinelli. Una estructura institucional paquidérmica y acartonada, dirigida por la aristocracia del club en colusión con personajes de un pasado moral vergonzoso. Equipo que tiene también el lastre de una faceta lumpesca en su afición. La clase media de su fiel hinchada, la mayoría descontaminada, está atrapada.
Algo parecido podría decirse de Santa Fe. Mucho dinero en técnico y figuras conocidos, no es la receta. Está visto.
El Deportivo Cali, es un caso diferente. Tiene un pasado limpio, quizás su mayor tesoro. Sin los extremos de otros clubes grandes en la composición de su dirigencia-afición. Hay un soporte sólido en la estructura organizacional y física, pero aún tiene enquistados viejos paradigmas, como tomar un avión para Buenos Aires a la hora de los refuerzos.
Es necesario balancear el costobeneficio de un porteño otoñal que transitó por clubes de mediatabla, o un desconocido joven panameño talentoso. Y acudir a la cantera, rica en muchachos del Valle y de otras fuentes naturales de talentos como las costas pacífica y atlántica. Corregir cuanto antes la falla de la cosecha tardía de canteranos.
Equipos grandes y de tradición como River Plate, viven en buena medida de convertir en oro su cantera y de la caza de talentos extranjeros como Salas y, más recientemente, Falcao. Su departamento de marketing es ágil y profesional.
Quizás las diferencias del Súperdépor con otros llamados grandes como Nacional, DIM y Santa Fe, explica que aún estemos dentro de los ocho. El otro es Júnior, de altísimas inversiones en la nómina, que a duras penas escapó del descenso en el torneo anterior y hoy se aferra con las uñas al G-8.
Temas propuestos
1. ¿Afición y tradición o empresa moderna?
2. ¿Cantera y jóvenes de países tropicales, o Buenos Aires?
3. ¿Tiene el Deportivo Cali la oportunidad para consolidarse como el único grande del FPC?
4. Factores a corregir para dar ese salto cualitativo.
Don Pancho