El Deportivo Cali retrocedió en su juego. El regreso de John Charría a la titular verdiblanca le quitó vértigo y verguenza al equipo; Álvarez y Parra nunca se entendieron; Chará volvió a ser el mismo de antes; Valdés no aprovecha la oportunidad; Zapata dejó de ser el líder de otros tiempos. La pereza y la falta de respeto por la camiseta fueron el factor común contra los verdolagas. El Cali está en manos de sus jugadores complementarios y de Juan Guillermo Castillo.
Al Glorioso se le puede venir la noche si no gana el jueves contra el DIM de Leonel. La presión por resultados se empieza a sentir. Es cierto que el calendario no fue favorable, pero era conocido y la planificación (?) tenía que realizarse con base en el mismo. El objetivo del título inmediatista del Comité Ejectuvo se aleja con cada fecha que pasa.
La desorganización y falta de liderazgo de Celín y compañía cobra en lo futbolístico cual parqueadero capitalino, por minuto. La permanencia del médico Pinzón se tradujo en la lesión del jugador más desequilibrante del equipo: Michael Ortega. Y el equipo está falto de jugadores clave. Es claro que estos dirigentes son tan novatos como los del anterior Comité, a quienes tanto criticaron. La columna vertebral no está formada, si acaso hay dos jugadores consolidados ahí. El dinero que no había se gastó por borbotones en tiros al aire y exjugadores como Nayar y Charría. Este último, tendría su última oportunidad en la segunda noche montañera, sino sufrirá toda la presión del segundo piso o su equivalente en el nuevo estadio de Palmaseca, que incluso ubica a los hinchas más cerca del gramado. De paso, empezará a quemar a Bernal frente a su hinchada, hoguera que él mismo - Bernal - empezó a prender con sus desafortunadas declaraciones en la Banda Deportiva. Tampoco se han visto manifestaciones o protestas fuertes por el manoseo del que fue víctima el equipo por parte de Ímer Machado y RCN. La buena presentación contra Millonarios no borra la debacle directiva del Superdépor.
Hay tiempo para corregir, no para este torneo, que está casi sentenciado, para el próximo. Está claro que el Cali debe invertir mejor su dinero. No comprar cantidad sino calidad, porque tiene un excelente respaldo en su cantera. Harán falta para el segundo semestre un defensa y volante central importante. El Cali adolesce también de un jugador "tiempista" como el "Cucho" Quagliatta o Jaime Riveros, elementos con garra, inteligencia y pausa; cerradores de partidos. Lo más importante es la depuración. En campeonatos cortos no hay tiempo para esperas largas en lo individual. Es cierto que la continuidad es un factor clave en el desarrollo de un jugador pero no se puede pasar por alto la actitud y la fundamentación. Hay algunos que no quieren y otros que no dan más. La oportunidad está ahí para los que vienen de atrás, si el técnico se las quiere dar. Porque si los que esperan sienten que no juegan más por decisión política que futbolística, empieza la amargura contra el equipo, la misma que no permite el progreso en Pance.
La idea es que el Cali mejore partido a partido. Por ahora es una montaña rusa, un día juega mal, otro bien, otro mal. Uno con actitud, otro sin actitud. La diferencia radica en la presencia o no de elementos de la cantera que gritan por una oportunidad. Lamentablemente la cúpula dirigencial y el cuerpo técnico no creen en los juveniles y los utilizan más por necesidad que por convicción. El Cali no tiene un proceso de canteras en la profesional.
Lo importante es tener los objetivos de fondo muy claros. La búsqueda de la identidad, de un plantel de jugadores profesionales, con hambre de ganar se debe mantener a pesar de los resultados. Para esto, tanto directivos como técnico tienen que estar muy activos. En principio, ser justos con los jugadores que se ganan el puesto en la titular y con los que no. Dar las oportunidades precisas para los que están esperándola. Ir construyendo de a pocos el equipo con elementos que se brinden al colectivo e ir observando los faltantes. Y este segundo punto es clave, al Cali le falta ambición en las contrataciones, ya no se lleva los mejores jugadores del torneo para sus filas, sólo busca promociones, compre un paquete y lleve dos. Es raro ver que lleguen al equipo jugadores consolidados, con presente futbolístico, casi todos son jugadores que alguna vez mostraron algo y que vienen a "recuperarse" al Cali. El equipo debe terminar jugando bien el torneo, aunque con un mal arranque, debe mostrar progreso partido a partido, no hay espacio para la terquedad. Y son los miembros del Comité los llamador a mantener el orden y el direccionamiento, aunque lastimosamente no tengan un plan.
Todo esto repercute negativamente en un equipo. Una derrota el jueves implica crisis de resultados, los dirigentes se van a timbrar, entrarán a pedir explicaciones por la alta inversión en el equipo cuando ni plan de trabajo tenían. La hinchada va a volver con el cuento del técnico que descendió al Pasto, se van a meter con los jugadores, cerrando por enésima vez el círculo vicioso verdiblanco. Y es el DIM, duro rival, el que querrá sacar temprano de la competencia a un grande como el Cali. Complicado.
Leonel tiene un equipo ordenado, con una idea táctica clara y buenos jugadores. Supo armar una columna vertebral con jugadores importantes como Bobadilla, De Almeida, Restrepo y Tressor. No es tan difícil. Jugadores complementarios que participan del circuito de juego y que hacen más que cumplir. Viene de perder un partido increíble contra la Delincuencia y querrá desquitarse en su terruño.
El DIM forma con un 4-2-1-3 muy versátil. En el arco, el mejor arquero del torneo, Aldo Bobadilla, el capitán. El paraguayo está marcando una época en el FPC. El Cali afortunadamente trajo un guardavallas del mismo nivel. Será un buen duelo entre arqueros de selección. En defensa, un cuatro un poco flojo. Tiende a dejar espacios por el costado de Calle, lateral con mucha salida. De Almeida y Jiménez, son aplicados pero sufren en demasía contra arietes gambeteadores y encaradores. Por el costado izquierdo, Valencia, lateral rendidor. En la primera de volantes, López y Ortiz, eficientes en la marca y con buena técnica para complementar a los talentosos. Arriba el DIM es una tromba por nombres aunque no lo demuestra con goles. Mahler Tressor Moreno, media punta exazucarero, dirije la orquesta con buenos pases, triangulaciones, pique corto y largo y goles. Viene de un golpe psicológico por el penalti errado en el estadio de la Universidad del Valle. Es un profesional y se recuperará rápido, querrá revancha. En ataque, juegan por fuera Arias y Valoyes, velocidad y desborde. En el centro el paragua exmatecaña Mario Giménez, de buenas condiciones pero que aún no ha podido encajar en el sistema del eterno 14.
Para ganar, el Cali tiene que dejar la pereza. La pesadez en el medio campo que mostró en el Murillo Toro y en la primera vuelta del Atanasio no puede continuar. El DIM cobrará caro la terquedad, la insistencia con jugadores lentos como Pérez y Valdés porque su transición defensa ataque es muy rápida. El DIM no es un equipo de toque corto maturanesco, es más vertical, porque su referente, Tressor Moreno, juega hacia el frente. Para atacar, el Cali debe utilizar la espalda de Calle y situar a Fabián Castillo por fuera para que encare a las torres montañeras; Álvarez, si se recupera, debe capturar los centros del juvenil. La clave del partido está en la nómina que Bernal presente en el campo, si sale con la "operación tortuga" (Valdés, Charría y Pérez) en la media cancha le regala el dominio del balón al DIM y será Castillo el que sufrirá las consecuencias. No hay espacio para errores en ninguna instancia del encuentro, principalmente en la previa.
Bernal debe recordar que en un equipo grande no basta poner un delantero cuando el partido se va ganando o perdiendo. También lo hicieron Labruna y Cheché en su momento, y todos saben en qué termino eso. Estar en un equipo grande implica apretar los dientes cuando toca, alinear a los mejores y no darle ventajas al contrario, y para eso se necesita conocimiento y personalidad, pero ante todo introspección. Bernal debe tener claro el terreno que pisa, no es ni Tolima, Caldas o Pasto, está en el Deportivo Cali, la Amenaza Verde. La pelea de egos y la terquedad no tienen cabida aquí, eso ha destruido a más de un técnico Verdiblanco. El jueves hay que ganar sí o sí, y es con fútbol, porque el Cali no tiene acciones en Postobón o RCN y tampoco las usaría para su beneficio.
Probables nóminas
DIM: Bobadilla; Calle, Jiménez, De Almeida y Valencia; Ortiz y López; Tressor; Valoyes, Giménez y Arias.
Deportivo Cali: Castillo; García, Zapata, Cortés y Domínguez; Escobar, Pérez, Valdés y Charría; Álvarez y Parra.
Temas propuestos
1. Previa del encuentro: terna arbitral, claves para ganar, nóminas tipo. etc.
2. ¿Creen que el proyecto de los directivos y del Profesor Bernal avanza como debe de acuerdo a su objetivo de título?
3. ¿El Cali jugará con ganas el jueves?
Obelisco
Imágenes cortesía de nationalfootballteamssouthamerica.com y goal.com.